La diplomacia requiere una visión estratégica y una comprensión cultural

Promueve el liderazgo femenino y el desarrollo sostenible en la escena global

                                                                                        Anabel Bueno

La embajadora Anabel Bueno Santana-Dolenc ha forjado una carrera de más de 30 años en organismos multilaterales, la diplomacia y el sector privado, consolidando su liderazgo en el ámbito internacional. Desde sus inicios en el sistema de las Naciones Unidas hasta su actual rol como Embajadora y Representante Permanente de República Dominicana ante la ONU Turismo, su trayectoria es testimonio del impacto que el talento y la determinación pueden generar en la arena global.

Su incursión en el sector multilateral comenzó a temprana edad, con apenas 23 años, cuando se integró a la Secretaría General del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA). Con solo 28 años, se convirtió en la primera mujer y la funcionaria más joven en administrar la cartera de cooperación de préstamos y donaciones para América Latina y el Caribe, con un valor aproximado de 280 millones de dólares. Esta experiencia cimentó su visión sobre el papel fundamental de la cooperación financiera y técnica en el desarrollo de comunidades y economías emergentes.

En su paso por organismos multilaterales (FIDA y UNOPS), como funcionaria internacional y como diplomática en la OEA y la ONU Turismo, ha liderado iniciativas clave en empoderamiento económico femenino, gobernanza, seguridad regional y desarrollo sostenible. Su más reciente designación como Representante Permanente ante ONU Turismo ha permitido fortalecer la posición de la República Dominicana en el ámbito del turismo sostenible, alineándose con la estrategia gubernamental liderada por el presidente Luis Abinader. Desde esta posición, ha impulsado la cooperación internacional, la gestión de proyectos estratégicos y la representación del país en foros clave para el desarrollo del sector.

Uno de los aspectos más destacados de su trayectoria es su capacidad de adaptación a diversos entornos culturales. El dominio de cinco idiomas y su experiencia en distintas regiones del mundo le han permitido desarrollar una perspectiva global, esencial en la diplomacia contemporánea. Comprender los matices culturales es fundamental para gestionar relaciones internacionales de manera estratégica y constructiva.

 
A lo largo de su destacada trayectoria en organismos multilaterales, ha sido pionera en diversos espacios. ¿Cuál considera que ha sido el mayor reto que ha enfrentado como mujer en la diplomacia internacional?  
 
A lo largo de mi carrera, he enfrentado diversos desafíos, pero el mayor ha sido abrir camino en un entorno predominantemente masculino. Más que un obstáculo, lo he asumido como una oportunidad para transformar estas barreras en puertas para otras mujeres. La diplomacia no solo exige un profundo conocimiento técnico y dominio de la agenda internacional, sino también liderazgo, resiliencia, igualdad y capacidad de negociación. He procurado demostrar que la preparación, la excelencia y el compromiso no tienen género. 

Su designación como Representante Permanente ante la ONU-Turismo ha marcado un hito en su carrera. ¿Cuáles han sido sus principales objetivos en este rol y cómo ha impulsado el turismo sostenible en la República Dominicana?  
 
Esta designación representa un hito en mi carrera, especialmente porque está alineada con la visión del presidente Luis Abinader, quien ha convertido el turismo en un pilar fundamental de su gobierno, impulsando el desarrollo sostenible, la inclusión y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos 

Desde que asumí el cargo, mi principal objetivo ha sido fortalecer el papel de la República Dominicana en la ONU Turismo y respaldar la agenda de nuestro Ministerio de Turismo.  Para ello, hemos identificado y adaptado conocimientos y mejores prácticas internacionales que contribuyan al desarrollo del turismo sostenible en nuestro país. 

Entre las principales iniciativas en las que nos hemos enfocado se encuentran la detección y gestión de proyectos de cooperación técnica, nuestra contribución activa en las diversas comisiones y comités organizacionales para impulsar la candidatura dominicana, y el robustecimiento de los vínculos con otros Estados miembros mediante el intercambio de experiencias exitosas y la creación conjunta de proyectos colaborativos. 

En su paso por organismos como FIDA y UNOPS, ha liderado importantes iniciativas de cooperación. ¿Cuáles han sido los proyectos más significativos que ha gestionado y qué impacto han tenido en la región?  
 
Inicié mi carrera en las Naciones Unidas a los 23 años y tuve la oportunidad de trabajar en varias áreas, lo que me permitió adquirir desde muy temprano, una visión integral del trabajo multilateral. 
 
Primero, trabajé en el área política, coordinando la relación de la organización con los Estados miembros. Luego, tras cinco años, fui ascendida y transferida al área financiera. 

A los 28 años, asumí la gestión de una cartera de préstamos y donaciones de 280 millones de dólares en el FIDA para América Latina y el Caribe.  

Esta experiencia me permitió comprobar de primera mano el impacto real de la cooperación financiera y técnica en el desarrollo de comunidades y países en vías de desarrollo. 

En la OEA, además de trabajar en asuntos políticos clave para nuestra agenda, lideré iniciativas enfocadas en el empoderamiento económico de las mujeres, la mejora de la gobernanza, la seguridad regional y otros temas prioritarios para el desarrollo de la región. 

 
 
Fue la primera mujer y la funcionaria más joven en manejar la cartera de cooperación del FIDA. ¿Cómo ha evolucionado el liderazgo femenino en el ámbito de la diplomacia y qué cambios aún deben impulsarse?  

El liderazgo femenino en la diplomacia ha avanzado significativamente, pero aún hay desafíos por superar. Si bien cada vez más mujeres ocupan puestos clave, es fundamental seguir impulsando políticas de equidad que no solo faciliten el acceso a estos espacios, sino que también garanticen las herramientas y el respaldo necesarios para liderar con impacto. 

Para ello, es clave fortalecer la mentoría, fomentar redes de apoyo y ampliar el acceso a formación especializada. Solo así podremos consolidar un entorno donde el talento y el liderazgo femenino sean reconocidos y aprovechados en igualdad de condiciones. En la diplomacia, la representación femenina no es solo una cuestión de equidad sino una oportunidad para enriquecer las relaciones internacionales y contribuir con perspectivas y soluciones innovadoras. 

Ha trabajado en diferentes regiones del mundo y en múltiples idiomas. ¿Cómo ha influido esta diversidad cultural en su visión de la diplomacia y en su manera de gestionar relaciones internacionales?  
 
Trabajar en diversas regiones y dominar cinco idiomas me ha brindado una perspectiva global y una gran capacidad de adaptación. Cada cultura tiene su propia manera de entender la cooperación, negociar y priorizar su agenda, lo que me ha permitido desarrollar una sensibilidad cultural clave para la diplomacia. 

A lo largo de los años, he aprendido que un liderazgo diplomático efectivo requiere no solo conocimiento técnico, sino también habilidades interpersonales y una comprensión profunda de los matices culturales. Esta capacidad de conectar con diferentes realidades ha sido fundamental para gestionar relaciones internacionales de manera estratégica y constructiva.

La diversidad y el liderazgo femenino son temas centrales en la actualidad. ¿Qué consejo les daría a las jóvenes que aspiran a desarrollarse en el ámbito internacional y en la diplomacia?  
 
Mi consejo es que nunca dejen de aprender y que mantengan una actitud proactiva.  La diplomacia y el trabajo en ámbitos internacionales requieren de una multiplicidad de elementos entre ellos, una preparación constante, visión estratégica y determinación. 
 
También es clave construir una red de apoyo con mentores y personas que las inspiren. Las oportunidades no siempre llegan solas, por eso es importante crearlas, saber reconocerlas y aprovecharlas al máximo. Pero, sobre todo, deben creer en su capacidad y en el talento que están desarrollando, conocerse a sí mismos es el primer paso para abrir puertas y liderar con impacto. 

El conocimiento profundo de relaciones internacionales, derecho, economía y política es fundamental, pero igualmente importante es la exposición directa a diferentes culturas y contextos. El manejo de idiomas no solo amplía oportunidades profesionales, sino que permite comprender matices culturales esenciales en la diplomacia. En muchos casos este camino de la diplomacia inicia como parte de un deseo y curiosidad por conocer el mundo.  Este fue mi caso y de ahí que los idiomas, fuesen una parte importante en mi formación académica desde mi niñez.