"La transformación digital es una condición estructural para la competitividad"

Impulsa una banca más ágil, humana y adaptada a los desafíos del futuro

                                                                                                Gabriela Salvador

En los pasillos del mundo financiero chileno, hay historias que inspiran y marcan el camino hacia el futuro. Una de ellas es la de Gabriela Salvador, una mujer que comenzó su viaje profesional en las aulas de la Universidad de Chile y que, con determinación y visión estratégica, se convertiría en una de las voces más influyentes del sector financiero nacional.

Su historia no es solo la de una ejecutiva exitosa; es el relato de una transformadora que ha sabido navegar las aguas del cambio con maestría. A lo largo de tres décadas, Gabriela ha construido su legado dirigiendo más de 26 Gerencias y guiando a más de 3.600 colaboradores. Como una directora de orquesta, ha sabido armonizar el talento humano con la precisión técnica, creando sinfonías de éxito en cada proyecto que ha liderado.

Reconocida como Mujer Líder por El Mercurio y distinguida con el Círculo de Honor FEN 2021, Gabriela no solo ha roto techos de cristal; ha construido puentes hacia el futuro digital del sector financiero. Desde su posición en Vantrust Capital, está escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la industria, uno donde la tecnología y el factor humano convergen para crear soluciones más inclusivas y eficientes.

En esta reveladora conversación con Factor de Éxito, Gabriela nos abre las puertas de su mundo y comparte su visión sobre una industria en transformación. Sus reflexiones sobre la revolución digital, la colaboración entre la banca tradicional y las fintech, y el futuro del sector financiero, nos revelan no solo a una líder visionaria, sino a una estratega que entiende que el verdadero progreso surge cuando la innovación se combina con la experiencia y la sabiduría. Acompáñenos a descubrir las claves de su éxito y su perspectiva sobre el futuro del sector financiero.

Con más de 30 años de trayectoria en el sector financiero, ¿cuáles considera que han sido los cambios más significativos que ha presenciado en la industria, y cómo han transformado su funcionamiento?

En estas tres décadas he sido testigo de una transformación total del mundo financiero. Si pienso en cómo eran las cosas al comienzo de mi carrera, con cheques, efectivo y atención presencial, y lo comparo con el entorno digital actual, parece otro planeta. La tecnología cambió por completo las reglas del juego. Hoy vivimos en un sistema donde los pagos móviles, las tarjetas de prepago y la atención remota son parte del día a día. Esto ha tenido un impacto directo en la inclusión financiera, porque muchas personas que antes estaban fuera del sistema hoy acceden a productos que antes eran impensables.

Las fintech también han sido un motor de cambio. Con propuestas más ágiles y centradas en el usuario, han desafiado a los actores tradicionales, empujando a toda la industria a innovar. El surgimiento de tecnologías como blockchain y la aparición de las criptomonedas han abierto nuevas posibilidades, aunque también desafíos, sobre todo en lo que respecta a regulación y seguridad. Aunque no soy especialista en blockchain, reconozco que tiene un potencial importante en ciertos procesos financieros donde la confianza y la trazabilidad son claves. La inteligencia artificial, por su parte, ya está transformando procesos, haciéndolos más rápidos, precisos y personalizados. Eso sí, todo este avance también ha traído un aumento en el fraude digital, lo que obliga a reforzar constantemente los sistemas de ciberseguridad.

Otro gran cambio tiene que ver con la forma en que las empresas se relacionan con sus clientes. Hoy se exige más transparencia, más protección de los datos, más foco en el usuario. Y no solo eso: también se espera que las compañías tengan un propósito más allá del resultado financiero. El enfoque ESG, por ejemplo, ha llevado a integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en las decisiones estratégicas. En paralelo, han surgido nuevas formas de inversión ligadas a impacto social y ambiental, con metodologías que permiten medir ese impacto de manera concreta. Además, el mercado en sí ha cambiado: hace 30 años, las empresas que lideraban el S&P 500 eran de sectores como energía o consumo. Hoy que las tecnológicas dominen la escena, es un reflejo claro del nuevo orden económico.

¿Cuál es su proyección sobre el comportamiento de los mercados emergentes latinoamericanos para 2025, considerando los desafíos actuales en materia de inflación y política monetaria?

Latinoamérica se enfrenta a un escenario particularmente desafiante de cara al 2025. Este año, casi todos los países de la región están experimentando una apreciación del tipo de cambio, y un ritmo moderado de crecimiento del PIB, y, en distintos grados, podrían estar bajo amenaza de aranceles comerciales impuestos por EEUU. Sin embargo, hasta ahí llegan las similitudes. Los ciclos económicos e inflacionarios se encuentran en etapas claramente distintas entre las principales economías de América Latina. Por lo tanto, la sincronía que marcó el comportamiento de los bancos centrales al menos hasta mediados de 2024 está siendo reemplazada por acciones divergentes. Las expectativas para el BCB (Brasil) y Banxico (México) son el ejemplo más claro de esta desviación. Ambos bancos centrales se preparan para movimientos de 50 puntos base, pero se espera que el BCB suba tasas en mayo (por persistencia inflacionaria), mientras que Banxico recortaría la próxima semana (por riesgo de recesión debido a shocks externos e internos). 

Nuestro Banco Central de Chile, ha señalado los desafíos que presenta la persistencia inflacionaria local, en un contexto económico altamente incierto, que redunda en un amplio margen esperado de crecimiento (entre 1,75% hasta 2,75%). Mientras, solo veríamos dos recortes de tasas en la segunda parte del año, solo si los datos económicos próximos lo permiten.

¿Qué papel jugarán las políticas de los bancos centrales en la estabilidad económica de la región durante los próximos años?

El rol de los bancos centrales será clave para el futuro económico de América Latina. La región enfrenta un escenario difícil, con bajo crecimiento, inflación que persiste más de lo esperado y altos niveles de deuda. En ese contexto, los bancos centrales tendrán que encontrar un equilibrio muy fino: controlar la inflación sin frenar la reactivación.

Mantener la credibilidad en la política monetaria es esencial. Esa credibilidad influye directamente en las decisiones de inversión, en el tipo de cambio y en las expectativas del mercado. Para ser una región atractiva para los inversionistas, necesitamos volver a una inflación estable, cercana al 3% anual. Eso no solo es importante desde el punto de vista técnico, sino también desde la confianza. En los próximos años, los bancos centrales tendrán que ser más estratégicos que nunca.

Tomando el caso de Chile, la situación es preocupante. Estamos creciendo a tasas muy bajas —el Banco Central proyecta un crecimiento del PIB de solo entre 2,25% y 2,75% para 2025—, muy por debajo del potencial histórico. Un país como Chile debería aspirar a crecer al menos un 4% anual para mejoras sociales y fiscales sostenibles.

En su opinión, ¿qué sectores económicos presentarán las mejores oportunidades de inversión en Latinoamérica para 2025?

El 2025 se perfila como un año lleno de desafíos, pero también de oportunidades. En un mundo marcado por la fragmentación geopolítica, la transición energética, la digitalización y un ciclo económico más restrictivo, los inversionistas buscarán sectores que sean resilientes y que puedan adaptarse a los cambios. En Chile, por ejemplo, sectores como energía, consumo básico y banca pueden ofrecer retornos atractivos. También veo mucho potencial en el mercado inmobiliario de nicho que per sé es anticíclico, como las residencias para estudiantes o adultos mayores, que han seguido creciendo incluso en contextos difíciles.

A nivel internacional, Estados Unidos sigue siendo un referente importante, y aunque China ha tenido una desaceleración, su peso global sigue siendo enorme, especialmente en industria y tecnología. 
 
Las fintech que ofrecen soluciones en salud, distribución o servicios financieros continuarán expandiéndose. Además, hay espacio para crecer en áreas como energías limpias y transición energética, las empresas con enfoque ESG real- no green washing-, las inversiones de impacto, las inversiones relacionadas a viviendas subsidiada, servicios básicos y productos de bajo costo, ya que en períodos de crisis los sectores ligados a servicios esenciales suelen recibir apoyo fiscal, lo que genera flujos estables para inversionistas. 
Por otro lado, la llamada “grey economy” también abre oportunidades interesantes en salud, seguros, turismo y tecnología adaptada a las personas mayores. Y, por supuesto, aquellas empresas que integren la inteligencia artificial de manera efectiva para optimizar procesos y reducir costos tendrán una ventaja real en el mercado.

¿Cómo está Vantrust Capital adaptándose a la revolución digital en el sector financiero?

En Vantrust estamos impulsando una transformación tecnológica con una visión integral: al servicio del cliente, de la operación y del equipo humano. 
 
En nuestra compañía entendemos que la transformación digital no es una tendencia pasajera, sino una condición estructural para seguir siendo competitivos, eficientes y relevantes en un entorno financiero cada vez más dinámico. Por eso, hemos incorporado planes anuales de digitalización con foco en la adopción sostenida de herramientas de inteligencia artificial (IA), con el objetivo de hacer nuestras operaciones más ágiles, seguras y con un margen de error tendiente a cero.
 
Estamos aplicando tecnología transversalmente, desde la mesa de dinero hasta nuestros productos de factoring y financiamiento, automatizando procesos, optimizando tiempos de respuesta y reduciendo riesgos operacionales.
 
Además, hemos implementado soluciones que nos permiten anticiparnos a las necesidades de nuestros clientes, integrando plataformas de análisis predictivo y herramientas de CRM avanzadas que mejoran la experiencia y la personalización del servicio.
 
La revolución digital también la estamos abordando desde la perspectiva del bienestar interno: hemos incorporado plataformas de autocuidado y salud para nuestros colaboradores, sistemas de gestión de personas y recursos humanos, y herramientas digitales de marketing y comunicaciones, que nos permiten medir, ajustar y proyectar nuestras acciones con mayor precisión.

¿Cuál es su visión sobre el futuro de la banca tradicional frente al crecimiento de las fintech?

Creo que las instituciones financieras que no logren adaptarse o colaborar con las fintech quedarán rápidamente obsoletas. Estas nuevas empresas llegaron para quedarse, con propuestas más ágiles, modelos livianos y una fuerte orientación al usuario. A diferencia de los bancos tradicionales, que muchas veces están limitados por su estructura y regulación, las fintech tienen la capacidad de innovar a una velocidad impresionante.

En Chile ya estamos viendo esto de forma muy clara. Existen más de 300 fintech activas, y su crecimiento sostenido anual ha sido de un 25% en los últimos años. Los segmentos más activos son pagos digitales, préstamos alternativos, asesoría financiera (robo-advisors) y crowdfunding.  La nueva Ley Fintech, promulgada en 2023, ha sido un gran paso en términos de regulación y transparencia, abriendo el camino al Open Finance. Esto va a cambiar la forma en que las personas controlan sus datos y acceden a los servicios financieros. 
Para la banca, esta es una gran oportunidad. En lugar de ver a las fintech como una amenaza, deberíamos verlas como aliadas. La combinación de solidez institucional y experiencia regulatoria con innovación tecnológica puede generar un sistema financiero más robusto, eficiente e inclusivo.

¿Qué papel jugarán las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y blockchain en la transformación del sector financiero?

La inteligencia artificial ya está teniendo un impacto directo en la forma en que operamos. Nos permite conocer mejor a los clientes, anticipar necesidades, personalizar productos y automatizar procesos. En el mundo del factoring, por ejemplo, facilita la evaluación de riesgo, la detección de fraudes y la toma de decisiones en tiempo real. A nivel operativo, reduce errores, mejora la trazabilidad y permite escalar servicios con mayor eficiencia.

Sobre blockchain, quiero ser honesta: no soy especialista en esa tecnología. Sin embargo, creo que puede cumplir un rol relevante en ciertos procesos donde la transparencia, la trazabilidad y la confianza son fundamentales. También podría ser útil como herramienta de resguardo en contextos inflacionarios, a través de activos digitales que funcionen como valor refugio. Aun así, su adopción masiva está todavía en evolución.

Más allá de la tecnología en sí, lo más desafiante sigue siendo lo cultural. Incorporar nuevas herramientas en organizaciones tradicionales implica transformar mentalidades, procesos y formas de trabajar. Y eso requiere liderazgo, tiempo y una estrategia clara que ponga a la tecnología al servicio de las personas, no al revés.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sector financiero en términos de ciberseguridad y protección de datos?

Sin duda, la ciberseguridad y la protección de datos son hoy uno de los desafíos más relevantes para el sector financiero. En un entorno donde los datos personales son considerados el nuevo petróleo, el resguardo de esa información no solo es una exigencia legal, sino también una cuestión de confianza, reputación y sostenibilidad del negocio. Las amenazas cibernéticas han crecido a la par de la digitalización, y las instituciones financieras pueden ser blanco constante de intentos de fraude, filtraciones y suplantaciones de identidad.

En Chile se han dado pasos importantes con nuevas normativas que elevan los estándares de resguardo de datos. Estas leyes reflejan un cambio en la forma en que entendemos la relación con los usuarios, que ya no son solo clientes, sino ciudadanos digitales con derechos sobre su información. Pero más allá del marco legal, el gran reto está en generar una cultura organizacional donde todos, desde el directorio hasta los equipos operativos, entiendan su rol en la protección de los datos.

Como líder en el sector, ¿qué estrategias recomienda para mantener la competitividad en un mercado financiero cada vez más digitalizado?

La clave está en mantenerse abierto al cambio y en tener la capacidad de adaptarse rápido. Las organizaciones que logren combinar innovación con ejecución disciplinada tendrán una ventaja. Es fundamental buscar innovación hacia afuera, colaborar con startups, integrar nuevas tecnologías como blockchain y desarrollar una cultura que valore la agilidad y la mejora continua.

También es importante invertir en herramientas que permitan conocer al cliente en profundidad, automatizar procesos internos para reducir errores y tiempos, y contar con una infraestructura de ciberseguridad robusta. Además, tener un directorio diverso, con experiencia tecnológica y perspectiva estratégica, marca una gran diferencia. Incorporar talento joven y nuevas miradas también ayuda a oxigenar la organización y mantenerla conectada con las expectativas del nuevo consumidor. Competir en el mundo financiero actual requiere más que tecnología, implica liderazgo adaptativo, apertura al cambio, cultura centrada en el cliente y foco en la ejecución disciplinada.

En su experiencia, ¿cómo pueden las instituciones financieras tradicionales y las fintech colaborar para crear un ecosistema financiero más inclusivo y eficiente?

Más que una opción, esta colaboración es hoy una necesidad de supervivencia. En mi opinión, se trata de una dupla perfecta: por un lado, la banca tradicional cuenta con estructuras sólidas, experiencia regulatoria, controles estrictos en materias como prevención de lavado de dinero, compliance, riesgo operacional y una capacidad probada de ejecución y atención al cliente. Las fintech, por su parte, aportan innovación, velocidad y una lectura muy afinada del usuario final. Juntas pueden llegar a más personas, con productos más simples, accesibles y adecuados a las necesidades reales del mercado.
Al unir fuerzas, ambas pueden ampliar la inclusión financiera, ofrecer productos más accesibles y personalizados, y modernizar los servicios sin comprometer los estándares de seguridad ni regulación. Este tipo de alianzas permite combinar lo mejor de ambos mundos: la confianza y trayectoria de la banca, con la flexibilidad y frescura de las Fintech. Cuando esto ocurre, el beneficiado directo es el cliente y la economía en su conjunto.

Según datos recientes, ¿cuál ha sido el crecimiento en volumen de transacciones digitales manejadas por Vantrust Capital en los últimos años y qué proyecciones tienen para 2025 en términos de adopción de servicios financieros digitales?

Si bien por política no compartimos cifras específicas, puedo decir que hemos tenido un crecimiento sostenido en todos nuestros procesos digitales. Hemos conformado un equipo digital independiente, con la misión de entender nuestros procesos, traducirlos en soluciones tecnológicas y ejecutarlos con altos estándares de calidad. Este equipo trabaja de la mano con el Área de Personas (Recursos Humanos) para acompañar la transformación con formación y cultura organizacional.

Para que este proceso sea exitoso, hemos conformado un equipo digital permanente, independiente del core operativo tradicional, cuya misión es entender a fondo los procesos existentes, traducirlos en requerimientos tecnológicos, diseñar soluciones internas o subcontratadas, y liderar una ejecución impecable con control de calidad (QA) junto a los usuarios internos.

Este tipo de transformación requiere algo más que herramientas: necesita liderazgo y convicción desde la alta dirección. En nuestro caso, ha sido fundamental contar con el respaldo activo del CEO y del directorio, quienes no solo impulsan esta agenda, sino que también la integran en la visión estratégica de largo plazo de la compañía.
La digitalización, para nosotros, no es solo cuestión de herramientas, sino de visión estratégica. Hemos alineado tecnología, talento y liderazgo para que esta transformación no solo ocurra, sino que sea parte del ADN de Vantrust Capital.