Centroamérica y el Caribe son territorios de oportunidad en la era fintech

Fiserv lidera la evolución financiera regional con foco en inclusión, tecnología y colaboración estratégica

                                                                                                  Facundo Renzini

Facundo Renzini, desde su posición como vicepresidente y gerente general de Fiserv para Centroamérica y el Caribe, lidera una estrategia integral que combina innovación tecnológica, expansión comercial y colaboración intersectorial para promover una inclusión financiera real y sostenida en la región.

Con más de 25 años de trayectoria en el sector de pagos y software, Renzini se ha consolidado como una figura clave en la transformación del sistema financiero en América Latina, además identifica una oportunidad única en los mercados emergentes del Caribe y Centroamérica, caracterizados por su dinamismo, su joven población digitalmente activa y la necesidad de soluciones más accesibles. 

Desde esa perspectiva, impulsa proyectos que priorizan la digitalización de pagos, el onboarding remoto y el acceso a servicios financieros desde dispositivos móviles. La visión de Fiserv bajo su liderazgo es clara: facilitar el tránsito hacia un ecosistema más ágil, seguro e inclusivo.

Uno de los ejes más relevantes de su gestión es la incorporación de tecnologías emergentes como blockchain, inteligencia artificial y modelos cloud. Aunque reconoce que la adopción plena de estas innovaciones aún enfrenta retos regulatorios y educativos, apuesta por su potencial transformador, sobre todo en segmentos como las remesas, los pagos transfronterizos y la prevención del fraude.

Su enfoque no se limita a lo tecnológico. Renzini entiende que la verdadera transformación requiere alianzas estratégicas entre bancos tradicionales, fintechs, organismos regulatorios y comunidades locales. Bajo esta lógica, Fiserv ha asumido el rol de facilitador tecnológico, integrando soluciones que habilitan modelos como el Banking as a Service (BaaS) y fomentan la interoperabilidad, clave para construir un entorno de open finance más competitivo y transparente.

Usted lidera las iniciativas estratégicas de Fiserv en Centroamérica y el Caribe. ¿Cuáles considera que son las principales oportunidades de inversión en estos mercados emergentes de cara al 2025?

Centroamérica y el Caribe presentan un entorno económico en evolución, con un enorme potencial para avanzar en la transformación digital. Desde Fiserv identificamos oportunidades clave en estos mercados durante este año.

La aceleración de los pagos digitales es una tendencia irreversible. Aunque el uso de efectivo sigue siendo predominante en muchos sectores, esto abre la puerta para expandir soluciones como pagos móviles, sin contacto y mediante códigos QR en comercios de todos los tamaños. Estamos trabajando con bancos y fintechs para facilitar esta transición.

La inclusión financiera continúa siendo un reto central. Hay millones de personas fuera del sistema bancario formal, lo que exige herramientas tecnológicas que permitan ampliar el alcance de las instituciones, desde procesos de incorporación digital hasta servicios de banca móvil orientados a segmentos de bajos ingresos.

El crecimiento del comercio electrónico trae consigo nuevas exigencias en materia de seguridad, tokenización y experiencia de usuario. Para responder a estas necesidades, ofrecemos soluciones de pasarela de pagos omnicanal y plataformas antifraude basadas en inteligencia artificial.

Finalmente, muchas instituciones financieras están renovando sus sistemas core, adoptando modelos en la nube y reforzando su ciberseguridad. En ese proceso, Fiserv acompaña como un socio tecnológico integral.

¿Qué papel juega la innovación tecnológica, particularmente blockchain, en la evolución del ecosistema de pagos en la región?

Cuando hablamos de tecnologías emergentes como blockchain, reconocemos su alto potencial, aunque su adopción aún se encuentra en una fase exploratoria para muchos actores de la región. Esta tecnología ofrece beneficios concretos en términos de transparencia, trazabilidad y eficiencia, tres pilares clave para la modernización de los sistemas financieros.

Desde Fiserv, seguimos de cerca cómo algunos países de Centroamérica y el Caribe comienzan a desarrollar iniciativas relacionadas con monedas digitales de bancos centrales (CBDC) y a evaluar aplicaciones en áreas como remesas, pagos transfronterizos y contratos inteligentes.

En economías con fuerte dependencia de las remesas, blockchain podría reducir significativamente los costos de intermediación y optimizar los tiempos de liquidación. Además, su capacidad para registrar operaciones de forma inmutable la convierte en una herramienta útil para combatir el fraude y el lavado de dinero.

Sabemos que, para avanzar hacia una adopción más amplia, es necesario contar con marcos regulatorios claros, interoperabilidad con sistemas existentes y un mayor nivel de educación financiera. Por ello, desde Fiserv trabajamos en integrar estas innovaciones de forma segura, escalable y con un enfoque centrado en el valor para el usuario final.

Fiserv se encuentra en una posición de liderazgo en soluciones financieras digitales. ¿Qué tendencias emergentes identifica como clave para el desarrollo del sector fintech en Latinoamérica?

Latinoamérica atraviesa una etapa clave para el desarrollo del ecosistema fintech. La combinación de una población joven, altos niveles de adopción digital y una amplia demanda de servicios financieros aún no satisfechos crea un terreno fértil para la innovación. En este contexto, desde Fiserv identificamos tres tendencias que serán determinantes para el futuro del sector:

Primero, el crecimiento del modelo Banking as a Service (BaaS). Este enfoque permite a nuevas fintechs ofrecer productos financieros sin necesidad de contar con infraestructura bancaria propia, a través de APIs y alianzas con instituciones tradicionales. Está facilitando la aparición de soluciones especializadas para segmentos específicos y acelerando la diversificación del mercado.

Segundo, la aplicación de inteligencia artificial y machine learning, especialmente en áreas como análisis crediticio, prevención del fraude y personalización de experiencias. Estas tecnologías están dejando de ser una promesa a futuro para convertirse en herramientas concretas que mejoran la eficiencia y fortalecen el vínculo con los usuarios.

Por último, la interoperabilidad se posiciona como un eje estratégico. Los marcos regulatorios están evolucionando hacia modelos más abiertos, promoviendo la integración entre bancos, fintechs y otros actores. Esto habilita el desarrollo de esquemas de open finance, con un impacto directo en la competencia, la transparencia y la calidad de los servicios financieros.

¿Cómo ha evolucionado la banca digital en mercados como Panamá, Colombia y el Caribe, y qué desafíos aún persisten en términos de adopción y confianza?

La evolución de la banca digital en mercados como Panamá, Colombia y el Caribe ha sido notable en los últimos años. La pandemia actuó como catalizador, obligando a muchas instituciones tradicionales a acelerar la digitalización de sus canales y repensar la forma en que ofrecen servicios financieros. Esto marcó el inicio de una transformación más profunda, centrada en la experiencia del usuario.

En Colombia, el ecosistema fintech se ha consolidado como uno de los más dinámicos de la región. La regulación ha acompañado ese crecimiento, habilitando marcos para open finance y licencias específicas para neobancos. Este entorno ha impulsado la competencia entre bancos tradicionales y nuevos jugadores, dando lugar a propuestas digitales más ágiles, personalizadas y accesibles.

Panamá, por su parte, ha avanzado en su estrategia de digitalización con un fuerte enfoque en la inclusión financiera. Si bien aún existen brechas, especialmente en zonas rurales, los esfuerzos por modernizar canales digitales, habilitar procesos de incorporación remota y reforzar la ciberseguridad han comenzado a marcar una diferencia.

En el Caribe, el panorama es más diverso. Algunos países muestran un avance sostenido en la adopción de soluciones digitales, mientras que otros enfrentan desafíos vinculados a la infraestructura tecnológica, la conectividad y la actualización regulatoria. No obstante, el potencial es significativo, en particular en servicios como pagos móviles y remesas digitales.

A pesar de estos avances, persisten desafíos clave en términos de adopción y confianza. La educación digital sigue siendo una barrera: muchas personas aún desconfían de los canales digitales por falta de información o temor al fraude. También subsiste una brecha de acceso, ya que no todos los usuarios cuentan con dispositivos adecuados o conectividad estable. Abordar estos desafíos es fundamental para que la digitalización financiera sea verdaderamente inclusiva.

Desde su experiencia gestionando operaciones en distintos países de la región, ¿qué elementos considera fundamentales para impulsar un entorno propicio para el desarrollo del sector financiero?

Impulsar el desarrollo del sector financiero en la región exige crear un entorno que combine confianza e innovación. Desde nuestra experiencia operando en distintos países, identificamos cinco elementos fundamentales para lograrlo:

  • Regulación moderna y flexible, que permita la innovación sin perder de vista la estabilidad del sistema.
  • Infraestructura tecnológica robusta, que garantice la escalabilidad y disponibilidad de los servicios digitales.
  • Educación financiera y digital, para que más personas puedan acceder, comprender y utilizar de forma segura las nuevas herramientas.
  • Alianzas público-privadas, que faciliten la expansión de soluciones con impacto a gran escala.
  • Un enfoque permanente en la seguridad y protección del usuario, como condición indispensable para construir confianza en el ecosistema.                                                                        

Estos factores, trabajados de forma coordinada, son clave para que el sector financiero siga evolucionando de manera sostenible e inclusiva.


¿Cómo visualiza la colaboración entre entidades tradicionales y startups fintech como motor de crecimiento y disrupción?

La colaboración entre entidades financieras tradicionales y startups fintech no es solo una oportunidad, sino una necesidad para impulsar el crecimiento del ecosistema. Ambas partes aportan capacidades complementarias: los bancos cuentan con trayectoria, escala operativa y confianza del usuario; mientras que las fintechs ofrecen agilidad, foco en la experiencia y tecnologías innovadoras.

Cuando se unen, se acelera el desarrollo de soluciones más inclusivas, eficientes y personalizadas, ampliando el alcance de los servicios financieros y mejorando la experiencia del cliente final.

En Fiserv, asumimos el rol de facilitadores tecnológicos, actuando como puente entre ambos mundos. A través de soluciones abiertas, seguras y escalables, ayudamos a crear un entorno donde la colaboración se traduzca en impacto real. Este tipo de sinergias no solo dinamiza el sector, sino que lo prepara para afrontar los desafíos del futuro con mayor solidez.

¿Cuáles son las claves que han permitido a su equipo alcanzar la excelencia operativa y el crecimiento en un entorno tan competitivo?

La clave para alcanzar la excelencia operativa y sostener el crecimiento en un entorno competitivo ha sido combinar una fuerte disciplina operativa con un enfoque humano y cercano.

En primer lugar, hemos apostado por equipos comprometidos, ágiles y orientados a resultados. Invertimos en talento local, formación continua y una cultura basada en la colaboración, la innovación y la mejora constante. Sabemos que la tecnología por sí sola no es suficiente; son las personas quienes marcan la diferencia.

Otro pilar ha sido la escucha activa al cliente. Adaptamos nuestras soluciones a las particularidades de cada mercado, lo que nos permite generar valor real y mantenernos relevantes en contextos diversos.

Desde el punto de vista operativo, trabajamos con procesos estandarizados, respaldados por herramientas de automatización, analítica y control de calidad. Esto nos permite ser eficientes y escalar con solidez.

En definitiva, el equilibrio entre cercanía con el cliente, liderazgo del equipo y uso estratégico de la tecnología ha sido nuestra fórmula para crecer de manera sostenida y con impacto.

Además de su enfoque estratégico y operativo, se ha destacado por construir relaciones sólidas con stakeholders. ¿Cómo influye este componente humano en la sostenibilidad de los negocios en la industria financiera?

En la industria financiera, la confianza es el activo más importante, y se construye a través de relaciones sólidas y auténticas. Escuchar y entender a nuestros stakeholders nos permite adaptarnos, anticipar necesidades y generar soluciones sostenibles. Las alianzas humanas —con clientes, socios, reguladores y equipos— son las que realmente sostienen y proyectan el negocio en el largo plazo.

Las iniciativas que lideramos en Fiserv han tenido un impacto tangible en términos de inclusión financiera en la región. Al trabajar con bancos y fintechs, facilitamos el acceso de millones de personas a servicios financieros, especialmente en zonas desatendidas. La digitalización del proceso de incorporación ha permitido que usuarios sin acceso a sucursales bancarias puedan abrir cuentas desde sus dispositivos móviles.

También impulsamos la aceptación de pagos electrónicos en pequeños comercios, promoviendo la formalización y el crecimiento local. Además, contribuimos a que más personas accedan a créditos, microcréditos y seguros de forma digital. Estos avances no solo mejoran la vida de los usuarios, sino que fortalecen el ecosistema financiero y generan un ciclo de crecimiento inclusivo.



 

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