Mujeres en ciencia que transforman la industria energética

Impulsa el cambio desde la investigación aplicada y el respeto profundo por el conocimiento

                                                                               Nubia Edith Céspedes Prieto

Desde las aulas universitarias hasta los laboratorios de innovación en el Ejército Nacional de Colombia, la doctora Nubia Edith Céspedes Prieto ha labrado una trayectoria que conjuga ciencia, sostenibilidad y liderazgo femenino. Con una formación rigurosa en química, biología e ingeniería ambiental, y un doctorado “cum laude” en ciencias desde España, Céspedes ha sido una voz constante por integrar la economía circular y la transición energética con una visión técnica sólida y una ética profesional inquebrantable.

Su carrera ha estado marcada por un compromiso profundo con la sostenibilidad desde una mirada científica. Como investigadora categorizada por Minciencias, ha desarrollado más de 30 publicaciones indexadas y liderado más de 50 ponencias internacionales. Ha dedicado su labor a impulsar proyectos de innovación y desarrollo en el manejo de residuos y el aprovechamiento de materiales como las arcillas, aportando valor agregado a sectores industriales poco explorados por mujeres.

Actualmente, como Coordinadora de Investigación de la Escuela de Ingenieros Militares, Céspedes combina su rigor académico con un liderazgo que busca transformar estructuras tradicionalmente dominadas por hombres. En su visión, el liderazgo femenino aporta una sensibilidad única hacia la justicia social, la responsabilidad ambiental y la planificación estratégica. Este enfoque ha sido clave para enfrentar resistencias estructurales y posicionar temas como la economía circular en el centro del debate energético nacional.

Alineada con el enfoque editorial de esta edición de Factor de Éxito, Céspedes representa el talento femenino que no solo rompe techos de cristal, sino que redefine lo que significa liderar desde el conocimiento técnico y la ética. Su aporte se vuelve aún más valioso en un sector como el energético, donde su perspectiva holística ha promovido prácticas responsables, sostenibles y con un enfoque humano.

Además de su impacto institucional, destaca la importancia de las redes de mentoría y colaboración entre mujeres, que considera fundamentales para inspirar nuevas generaciones de líderes en áreas técnicas. Su compromiso con la educación, la honestidad, la solidaridad y el respeto son pilares que fortalecen su capacidad de influencia y la posicionan como una referente en la ciencia aplicada con propósito.

Con una voz clara y fundamentada, Céspedes demuestra que el liderazgo femenino es esencial para construir modelos empresariales más equitativos y sostenibles, y que el conocimiento, bien gestionado, puede convertirse en la herramienta más poderosa para transformar industrias y sociedades.

¿Cuáles considera que han sido los principales aportes del liderazgo femenino en el avance de la economía circular dentro del sector energético?

Los tres elementos de esta pregunta, en sí mismos, configuran verdaderos retos para articular una respuesta satisfactoria. En Colombia, el desarrollo de los preceptos de la economía circular requiere de un liderazgo propositivo y eficiente. Aunque la mujer ha buscado posicionarse en este campo con éxitos limitados, aún es posible que tal dedicación se materialice en logros contundentes. Para la mujer, el desafío es abrirse espacios en áreas menos administrativas y más enfocadas hacia la ingeniería, la innovación y la transferencia tecnológica.

Si bien las mujeres ejercen labores encomiables desde la administración, las comunicaciones y la gestión de políticas públicas, estoy convencida de que aún quedan muchos campos por liderar y, sobre todo, para hacerse visibles. Sabemos que los hechos de la ingeniería, la construcción y la generación de energía tradicionalmente se circunscriben al conocimiento y práctica de los hombres. Sin embargo, la incursión altamente calificada y muy competente de las mujeres en estos escenarios es progresivamente notable.

Lejos de toda clase de estereotipos, cada día son más las mujeres que rompen esquemas, que se pronuncian con trabajo de calidad, que investigan y verifican los hechos de la naturaleza, y que no renuncian a ocupar posiciones de liderazgo y decisión en asuntos de circularidad y economía circular. 

De esta forma, se cambian costumbres y se adoptan buenas prácticas que redundan en el desarrollo sustentable (conservación y protección de los recursos), en la manufactura sostenible (protección del medio ambiente), en la disminución de la huella de carbono, en el buen uso de la energía y en el manejo acertado de los residuos.

Usted ha trabajado activamente en integrar principios de sostenibilidad en la política energética de Colombia. ¿Qué desafíos ha enfrentado y cómo los ha superado?

El principal desafío es ser escuchada, porque son muy pocos los actores, públicos y privados, que creen en la triada economía circular, optimización energética y liderazgo femenino. La situación se complica un poco más si la incursión de las mujeres se plantea desde el conocimiento (ciencias exactas y naturales, ingeniería), la innovación y las propuestas de desarrollo desde la perspectiva de la ciencia y tecnología de materiales.

Así que se debe hablar con propiedad, con cifras y datos contundentes (estadísticas y modelos estocásticos). Y aun así, son pocas las personas e instituciones que reaccionan y responden. Pero algo sí es claro en mi caso en particular: quienes han escuchado han ganado y mejorado significativamente sus procesos.

En su experiencia, ¿cómo influye la perspectiva femenina en la implementación de modelos energéticos más sostenibles y responsables con el medio ambiente?

Las mujeres vemos y percibimos un modelo energético, que comprende fuentes, infraestructura (generación, distribución y almacenamiento), demanda (sectores y consumo), transporte (distribución) y transformación (usos), además de los costos, con mucha sensibilidad social y ambiental.

No somos ajenas a las regulaciones y políticas públicas que inciden sobre el sistema energético y, por ello mismo, nos sentimos seriamente involucradas con temáticas relacionadas con la transición energética. Muchas mujeres, más allá de lo que se imagina, entendemos las causas y necesidades de dicha transición, particularmente en lo referente a fuentes alternativas de energía, materiales, distribución y almacenamiento, tecnologías 5G y redes de consumidores.

Estas circunstancias hacen que, en términos de adopción y transición hacia modelos energéticos sostenibles y ambientalmente amigables, las mujeres sean determinantes como factores de responsabilidad, equidad y justicia.

La economía circular propone una transformación profunda de los modelos productivos. ¿Qué estrategias recomienda para lograr una adopción efectiva en industrias tradicionalmente lineales?

La circularidad es una actividad antrópica que consiste en la reutilización continua de recursos materiales y fuentes renovables de energía, con el propósito de disminuir la necesidad de materias primas, incrementar la selectividad y eficiencia de los procesos, extender la vida útil de los productos y disminuir la generación de residuos.

Los términos clave de este modelo, que con frecuencia se interpreta como economía circular, son reducir, reutilizar y reciclar. Sin embargo, en un contexto más amplio, la circularidad supone otras acciones como excluir recursos riesgosos, diseñar para larga vida y reparar durante el tiempo de servicio.

La principal estrategia, que involucra un cambio de mentalidad, es: “la basura no existe, lo que hay son residuos y estos son todos aprovechables”.

¿Qué rol juegan las redes de mentoría y colaboración entre mujeres para impulsar la innovación y el liderazgo en sectores técnicos como el energético?

La experiencia enseña que, en la medida en que existan mentores con experiencia y conocimiento que inspiren credibilidad (fundamentada en la interpretación científica de los hechos de la naturaleza) y confianza (basada en los valores del respeto y la solidaridad), existirán aprendices y colaboradores dispuestos a formular, liderar y compartir innovaciones relacionadas con la generación, distribución y uso de la energía.

Entonces, las llamadas redes de mentoría y colaboración en asuntos de energía se configuran como contribuciones y factores de apoyo en la promoción del empoderamiento de la mujer, tanto a nivel local como regional e internacional.

Es muy importante que este tipo de iniciativas se potencien, se estimulen y se premien, en la medida en que sean lideradas por mujeres que ameritan tal posicionamiento: los testimonios empoderan, las acciones impulsan, la colaboración congrega y los buenos resultados se reconocen.

A nivel personal, ¿qué valores han guiado su trayectoria profesional y cómo han influido en su forma de liderar y generar impacto?

Como educadora, ingeniera y científica, el principal valor que siempre acompaña mi actividad profesional es el respeto por las personas y por las instituciones.

Quien ejerce gobernanza, quien admite liderazgo y quien practica una profesión, arte o disciplina, debe ante todo profesar e inspirar respeto. Una segunda virtud que guía mi actividad es la honestidad, toda vez que mis actuaciones, dentro del marco de la verdad y del cumplimiento del deber, son sinceras, transparentes y correctas.

Un tercer valor, inherente a mis realizaciones, es la solidaridad como adhesión generosa a las justas causas de otras personas. Un cuarto valor que orienta y condiciona mis dedicaciones profesionales es la responsabilidad; toda acción genera consecuencias, y los compromisos son para cumplirse, siempre con enfoque ético (servir a los demás). Y un quinto valor, que considero artífice de la confianza en el liderazgo, es la amistad, basada en el aprecio recíproco, la compañía y el apoyo entre personas.

Desde su visión técnica, ¿qué oportunidades existen para que las mujeres ingenieras lideren la transición hacia energías limpias y modelos circulares?

La experiencia me ha demostrado que, con base en el conocimiento y el sentido común, las mujeres tenemos una alta capacidad de observación y análisis. Por lo tanto, podemos discernir rápidamente el nivel de riesgo en un amplio espectro de operaciones, incluidas aquellas relacionadas con los modelos de transición energética.

Además, somos capaces de administrar los recursos materiales y energéticos con previsión, racionalidad y ahorro. En el contexto de la ingeniería, las mujeres somos muy competentes para identificar problemáticas, formular proyectos y realizar investigaciones cuyo fin es la innovación (buscar la mejor manera de hacer las cosas), la aplicación de buenas prácticas (minimizar riesgos, mejorar calidad) y la disminución del impacto ambiental.

¿Cuáles cree que son las competencias clave del liderazgo femenino para impulsar un futuro empresarial más equitativo y sostenible?

Desde mi perspectiva, el liderazgo se logra a través de los procesos de formación, del buen dominio de los temas que se desean desarrollar y de la experiencia vital.

Los elementos que empoderan a la mujer, dentro del conjunto de valores y acciones, son el conocimiento, la información, los conceptos técnicos y la sensibilidad ante las causas y consecuencias de cualquier actividad. 

La planeación objetiva (por metas) es una condición necesaria para asumir y ejercer liderazgo; las reglas claras y la adopción de compromisos concretos son fundamentales para un desarrollo empresarial justo, equitativo y sostenible.

Los compromisos de un líder deben ajustarse siempre a las normas y orientarse al servicio de los demás. Con base en el respeto, es posible ejercer control y trabajar en equipo en la construcción o reconstrucción de los procesos que se desean liderar.

Es responsabilidad de un líder que el trabajo no signifique suplicio ni sufrimiento; la capacidad de prevenir y corregir adversidades son habilidades indispensables. Una característica sobresaliente de las mujeres es su marcada habilidad de planeación, su alto sentido de previsión y su elevada capacidad para detectar riesgos.