El país asume un rol cada vez más protagónico en la transición energética regional

Impulsa un nuevo modelo basado en innovación, sostenibilidad y cooperación internacional

                                                                                                  Betty Soto Viñas

En el contexto actual de transformación energética y minera en la República Dominicana, la figura de Betty Soto Viñas emerge como un pilar fundamental en la implementación de políticas públicas orientadas hacia un futuro sostenible. Con una sólida formación académica en Derecho y Economía, complementada por estudios de posgrado en instituciones de prestigio como la Universidad de Barcelona y la Universidad Complutense de Madrid, la viceministra ha demostrado una capacidad excepcional para liderar iniciativas que promueven la innovación y la eficiencia en el sector energético.

Desde su nombramiento en septiembre de 2024, Soto ha enfocado sus esfuerzos en superar los desafíos que enfrenta el país en su transición hacia fuentes de energía renovable. Entre estos desafíos se destacan la intermitencia de las fuentes renovables y la necesidad de fortalecer la red de transmisión eléctrica. Para abordarlos, ha impulsado la implementación de sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS) y la actualización del marco regulatorio para facilitar la integración de nuevas tecnologías en el sistema eléctrico nacional.

Además, la viceministra ha promovido la creación de comunidades energéticas piloto y proyectos de investigación para la valorización energética de recursos como el sargazo y la caña de azúcar. Estas iniciativas no solo buscan diversificar la matriz energética del país, sino también fomentar una gestión local de la energía y el desarrollo de combustibles alternativos.

En el ámbito internacional, la República Dominicana, bajo el liderazgo de Soto, ostenta la presidencia de la iniciativa RELAC para el período 2024-2025, coordinando esfuerzos con organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) para promover el uso de energías renovables en la región.

La viceministra también ha enfatizado la importancia de la formación y capacitación del talento humano, colaborando con agencias de cooperación y organismos multilaterales para desarrollar capacidades en proyectos innovadores y fortalecer las competencias técnicas del personal del sector energético.

Más allá de su rol institucional, Soto se guía por una firme convicción de que es posible lograr el crecimiento económico del país sin comprometer el medio ambiente, aspirando a convertir a la República Dominicana en un ejemplo de sostenibilidad y eficiencia energética para las futuras generaciones.

Desde su visión como viceministra de Innovación y Transición Energética, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta la República Dominicana para acelerar la transformación de su matriz energética?

La República Dominicana enfrenta varios retos para acelerar la transición energética. El principal es la variabilidad o intermitencia de las fuentes renovables, principalmente de la solar fotovoltaica, que, de alcanzar una alta penetración, podría afectar la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), si no se cuenta con sistemas de almacenamiento que brinden flexibilidad y resiliencia al sistema.

Otro desafío importante es la expansión y fortalecimiento de la red de transmisión, especialmente en zonas con alto potencial renovable, para evitar el “vertido” de energía (curtailment) en las horas de mayor generación solar. Para ello, trabajamos en la actualización del marco regulatorio que permita la adecuada inclusión de nuevas tecnologías, principalmente el uso del almacenamiento de energía, y así cumplir con nuestra meta de alcanzar un 30 % de energías renovables para el año 2030, así como con los compromisos de reducción de emisiones de CO₂ asumidos en nuestras Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés).

¿Qué iniciativas se están implementando desde su Viceministerio para fomentar la innovación tecnológica en la generación, almacenamiento y distribución de energía renovable?

Desde el Viceministerio estamos impulsando la integración de tecnologías avanzadas en el sistema eléctrico nacional. Una prioridad es el despliegue de sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS), esenciales para gestionar la intermitencia de fuentes renovables variables y estabilizar el despacho en tiempo real.

Se estima que, para 2028, el país necesitará entre 250 y 400 MW de capacidad instalada de BESS. Paralelamente, estamos trabajando en la actualización del marco normativo vigente para facilitar la participación de estas tecnologías en el mercado eléctrico.

Además, avanzamos en la creación de comunidades energéticas piloto, promoviendo la gestión local de la energía, y en proyectos de investigación y desarrollo para la valorización energética del sargazo mediante digestión anaerobia, así como en el aprovechamiento de la caña de azúcar para la producción de bioetanol como combustible alternativo. Todo esto se enmarca en una visión de transición energética basada en innovación, descentralización y sostenibilidad.

Asimismo, colaboramos con agencias de cooperación y organismos multilaterales para desarrollar capacidades en proyectos innovadores como sistemas de hidrobombeo y sistemas fotovoltaicos flotantes. También participamos en capacitaciones técnicas organizadas por la Iniciativa Renovables en Latinoamérica y el Caribe (RELAC), para el aprendizaje de herramientas computacionales destinadas al modelado y gestión de sistemas eléctricos con alta penetración de energías renovables variables (ERV).

¿Cómo valora el papel de la República Dominicana en el contexto regional de transición energética y qué metas concretas se han trazado para posicionar al país como referente?

La República Dominicana ha asumido un rol progresivamente protagónico en la transición energética en América Latina y el Caribe, impulsando una agenda ambiciosa para diversificar su matriz eléctrica, históricamente dependiente de los combustibles fósiles.

Nuestro compromiso se refleja tanto en la creciente participación de las energías renovables no convencionales en el SENI —que pasaron de un 6 % a inicios de 2018 a un 16 % en los primeros meses de 2025— como en el marco legal e institucional que hemos venido consolidando y actualizando.

El país ostenta la presidencia de la iniciativa RELAC para el período 2024-2025, coordinando esfuerzos con organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) para promover las energías renovables en la región hacia 2030. Estos esfuerzos reflejan el compromiso de la República Dominicana con un modelo energético inclusivo, resiliente y sostenible, posicionándose como un referente en la adopción de tecnologías limpias. Por ello, se han establecido metas claras en su hoja de ruta, como alcanzar un 25 % de generación eléctrica a partir de fuentes renovables para 2025 y un 30 % para 2030.

La integración de energías renovables al SENI representa un reto técnico y estructural. ¿Qué estrategias están adoptando para garantizar una incorporación eficiente y sostenible?

La integración de energías renovables al SENI es una prioridad estratégica para la República Dominicana. Las principales estrategias adoptadas incluyen:

a)      Implementación de sistemas de almacenamiento energético (BESS): para gestionar la intermitencia de fuentes como la solar y la eólica.
b)     Actualización del marco regulatorio: normativas como el Decreto 65-23 y la Resolución CNE-AD-0004-2023, que establecen nuevas pautas para la inclusión de ERV y requieren almacenamiento obligatorio en nuevos proyectos.
c)      Expansión y modernización de la infraestructura de transmisión: a través de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), con una inversión estimada de 631 millones de dólares entre 2025 y 2026.
d)     Creación y fortalecimiento de capacidades: mediante programas de formación técnica para el personal de las instituciones del sector eléctrico.

En un contexto de aumento de la demanda energética, ¿cómo se están preparando para fortalecer la resiliencia del sistema ante eventos climáticos extremos o crisis globales?

Ante el aumento de la demanda eléctrica, y como ya se ha mencionado, estamos impulsando proyectos renovables con almacenamiento que suman aproximadamente 1,000 MW, planificados para entrar en operación hacia finales de 2026. Estos proyectos garantizarán un aporte constante a la generación nacional, con precios estables, independientemente de las fluctuaciones del mercado internacional.

Además, se prevé la entrada en operación de otros 2,179 MW de capacidad térmica de ciclo combinado a gas natural entre 2026 y 2028. Estas plantas, ubicadas en zonas estratégicas como Boca Chica, San Pedro de Macorís y Manzanillo, ofrecerán flexibilidad operativa y seguridad en el suministro eléctrico, especialmente en momentos de alta demanda o baja disponibilidad de fuentes renovables.

La innovación requiere talento humano calificado. ¿Qué programas de formación, alianzas académicas o transferencia de conocimiento se están impulsando desde su área?

Nuestro Viceministerio impulsa programas de formación y fortalecimiento de capacidades técnicas tanto para el personal interno como para las instituciones adscritas. Un ejemplo es la implementación de la segunda fase del Proyecto ETRELA (“Mejorando, Aumentando y Facilitando el Acceso a la Educación y Capacitación en Energía Renovable en América Latina”), organizado por OLADE y financiado por la Iniciativa Internacional para el Clima (IKI) del Gobierno de Alemania, con el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) como socio local.

Además, coordinamos entrenamientos sobre el uso de la plataforma de código abierto Sienna, impartidos por el Laboratorio Nacional de Energía Renovable de los Estados Unidos (NREL), con el fin de fortalecer la capacidad de análisis y planificación energética en escenarios con alta penetración de almacenamiento con baterías (BESS).

¿Qué mecanismos de cooperación internacional considera prioritarios para acelerar la transición energética en el país, especialmente en lo que respecta a financiamiento, tecnología y regulación?

La cooperación internacional es un pilar esencial de la transición energética, especialmente cuando proviene de países e instituciones con experiencia técnica y financiera. Es fundamental no solo para la ejecución de proyectos, sino también para el diseño de estrategias y marcos regulatorios que estimulen la inversión.

Consideramos prioritario contar con cooperación técnica, financiera —reembolsable y no reembolsable— y educativa, a través de becas y cursos especializados, que permitan la creación de capacidades locales.

Más allá de su rol institucional, ¿qué principios personales la inspiran a impulsar un cambio energético con enfoque sostenible y de largo plazo?

Mi firme convicción de que podemos crecer como país sin destruir nuestro entorno, procurando convertirnos en un ejemplo de sostenibilidad y eficiencia en el uso de la energía que sirva de modelo para las generaciones venideras.