La sinergia público‑privada es vital para crear un sistema de salud y protección social resiliente

Lidera una revolución en salud preventiva y turismo médico impulsada por tecnología y alianzas estratégicas

                                                                                            Alejandro Cambiaso

Alejandro Cambiaso es un referente de la medicina preventiva y la transformación tecnológica en República Dominicana. Médico de formación, con especialidad en Medicina Familiar y Comunitaria, y un MBA en Gestión de Centros de Salud, reúne experticia clínica y capacidad ejecutiva, lo que lo posiciona al frente de una nueva era en salud conectada. Desde su rol como presidente ejecutivo de Médico Express y la Asociación Dominicana de Turismo de la Salud (ADTS), impulsa la convergencia entre sistemas de salud, seguros, pensiones, sector financiero y mercado de valores, ejes centrales del bienestar nacional, alineado con el enfoque editorial: “Salud conectada: tecnología, seguros y pensiones en la nueva era del bienestar”.

Cambiaso ha liderado la implementación de plataformas de historia clínica interoperable e inteligencia artificial para diagnósticos más acertados, fortaleciendo la experiencia del usuario con atención personalizada y empática. Su visión apoyada en su experiencia como auditor ISO y líder en turismo médico subraya que la tecnología debe humanizar, no deshumanizar, el trato médico. A través de la ADTS, ha promovido estándares internacionales y certificaciones como ISO 22525 para garantizar calidad en el turismo médico, creando un ecosistema preventivo a nivel regional.

El impacto cuantificable de su gestión es notable: en 2022, el turismo médico generó USD 1 300 millones, y ocupa una cobertura del 98 % en el sistema de seguridad social dominicano, reflejo de un sistema moderno y competitivo. Bajo su impulso, se detectan avances significativos en interoperabilidad, redes digitales y acreditaciones. 

No obstante, enfatiza que persisten desafíos como la falta de interoperabilidad, brechas rurales y una cultura preventiva incipiente. Para superarlos, propone una visión país compartida, marcos regulatorios modernos, financiación estratégica e iniciativas públicas–privadas que integren tecnología, educación y transformación cultural.

Como pionero en la integración de salud, seguros y pensiones, Cambiaso apuesta por un ecosistema resiliente, ético y sostenible. Su administración conjunta de sectores junto con entidades como AMCHAMDR, LATAM Salud y ASONAHORES refuerza una gobernanza basada en datos abiertos, transparencia y responsabilidad colectiva. 

Para él, República Dominicana cuenta con el clima inversionista y la voluntad política necesaria para liderar en la región, siempre con la tecnología al servicio del ser humano.

Desde su experiencia en medicina preventiva y gestión de centros de salud, ¿cómo valora usted el impacto de la transformación digital en la atención médica en República Dominicana?

La transformación digital ha sido un catalizador clave para avanzar hacia un sistema de salud más accesible, eficiente y transparente. En centros de atención ambulatoria como Médico Express, hemos implementado herramientas que permiten la automatización de procesos, diagnósticos potenciados por inteligencia artificial e integración de historia clínica interoperable.

Estos avances elevan la calidad del servicio y refuerzan una atención verdaderamente centrada en la persona. Pero, más allá de la tecnología, promovemos la humanización de la medicina como parte esencial de nuestra cultura de servicio, asegurando que cada paciente sea tratado con empatía, respeto y dignidad.

¿Qué rol juegan las plataformas digitales y herramientas de inteligencia artificial en la mejora de la experiencia del paciente, especialmente en los sectores salud y asegurador?

La tecnología ha permitido redefinir la experiencia del paciente, promoviendo mayor accesibilidad, trazabilidad y acompañamiento médico. La inteligencia artificial facilita diagnósticos más precisos y oportunos, al tiempo que libera tiempo clínico para el vínculo humano entre médico y paciente. 

Para el sector asegurador, esto representa una oportunidad para optimizar la gestión del riesgo, mejorar la prevención y personalizar coberturas. Cuando la tecnología se implementa con ética y propósito, se convierte en una herramienta de inclusión, equidad y sostenibilidad.

¿Cómo se ha adaptado el sector del turismo médico ante los avances tecnológicos que buscan integrar servicios de salud, seguros y bienestar en un solo ecosistema?

El turismo médico ha evolucionado hacia un ecosistema interconectado y centrado en el paciente internacional. En República Dominicana, hemos logrado importantes avances gracias al trabajo colaborativo entre centros de salud, aseguradoras, operadores turísticos y autoridades públicas. 

Se han implementado plataformas que permiten cotizaciones médicas en tiempo real, seguimiento remoto, automatización de servicios y coordinación integral desde el primer contacto hasta el retorno al país de origen. 

Estos esfuerzos serán analizados durante el 7mo Congreso Internacional de Turismo de Salud y Bienestar, organizado por la Asociación Dominicana de Turismo de Salud (ADTS) en alianza con AF Comunicación Estratégica, bajo el liderazgo de nuestra vicepresidenta Amelia Reyes Mora, con quien impulsamos el posicionamiento del país como hub regional de salud.

¿Qué buenas prácticas impulsadas desde la Asociación Dominicana de Turismo de la Salud pueden servir de modelo para una atención más eficiente y conectada?

Desde la ADTS impulsamos un ecosistema basado en buenas prácticas y estándares internacionales, como la norma ISO 22525, que establece los requisitos de calidad y seguridad específicos para la prestación de servicios de salud en el contexto del turismo médico. Fomentamos activamente la implementación de certificaciones internacionales, el fortalecimiento de los departamentos internacionales, la capacitación de personal bilingüe, así como el uso de herramientas digitales centradas en la experiencia del paciente.

De igual forma, promovemos el cumplimiento riguroso de las normativas locales, incluyendo la habilitación por parte del Ministerio de Salud Pública, la colegiación obligatoria de los profesionales médicos y su membresía activa en las sociedades científicas correspondientes, como parte fundamental para garantizar la ética profesional, la actualización continua y la confianza del paciente.

También trabajamos para combatir el intrusismo profesional y la operación de centros clandestinos que carecen de los permisos y avales requeridos, ya que representan un riesgo directo para la seguridad del paciente y afectan negativamente la reputación del país como destino de salud confiable.

Nuestro enfoque está guiado por una visión de calidad integral, donde se promueve una cultura de mejora continua, la colaboración público-privada y la interconexión del sector salud con el turismo, el sistema financiero, el mercado de valores y la sostenibilidad ambiental. Esta visión ha contribuido a generar un impacto tangible en la competitividad del país, la diversificación de la economía y el bienestar de la población.

En su opinión, ¿cuáles son las principales barreras que enfrenta el país para lograr una gestión digital preventiva del bienestar, y cómo superarlas?

Entre las principales barreras están la falta de interoperabilidad entre sistemas, el limitado acceso a tecnología en zonas rurales y la baja cultura de prevención en la población. También enfrentamos desafíos regulatorios, de ciberseguridad y resistencia al cambio. 

Para superarlas, se requiere una visión país compartida, alianzas público-privadas, marcos regulatorios modernos y financiamiento estratégico desde el sector financiero y el mercado de capitales. Invertir en educación, alfabetización digital y transformación cultural es tan importante como la tecnología misma. Solo así podremos construir un sistema preventivo, equitativo y centrado en el bienestar.

¿Qué datos considera más relevantes para demostrar los avances de República Dominicana en la modernización del sistema de salud y pensiones?

El crecimiento del turismo médico es un ejemplo claro del potencial transformador del sector salud. En 2022, generamos más de USD 1,300 millones, con un gasto promedio por paciente internacional muy superior al del turista tradicional. Además, más del 98 % de los dominicanos está afiliado al sistema de seguridad social. Se han ampliado las redes prestadoras, y cada vez más centros incorporan inteligencia artificial, historia clínica electrónica y estándares de acreditación internacional. Estos avances reflejan una apuesta seria por un sistema de salud moderno, competitivo y socialmente responsable.

A lo largo de su trayectoria, ¿qué principios humanos han guiado su visión de integrar tecnología, medicina y turismo con un enfoque centrado en las personas?

He estado guiado por valores como la ética, la compasión y la responsabilidad social. Creo firmemente que la tecnología debe estar al servicio de la humanización de la medicina y de una atención centrada en las personas. La innovación cobra verdadero sentido cuando se alinea con una vida con propósito, orientada al bienestar colectivo y la equidad. La medicina, el turismo y la tecnología pueden ser herramientas poderosas para transformar vidas y comunidades, pero solo si se aplican con sensibilidad, visión y compromiso con el desarrollo sostenible.

¿Qué oportunidades identifica en la sinergia entre sector público y privado para fortalecer la sostenibilidad del sistema de protección social mediante herramientas digitales?

La sinergia público-privada es vital para crear un sistema de salud y protección social resiliente. El sector privado aporta innovación, agilidad y capacidad técnica; el sector público, visión estratégica, escala y garantía de equidad.

Si trabajamos juntos, podemos implementar soluciones tecnológicas interoperables, promover medicina preventiva y construir plataformas que integren salud, seguros y pensiones en tiempo real. Las oportunidades están ahí, pero requieren voluntad, visión compartida y una gobernanza basada en transparencia, datos abiertos y responsabilidad compartida. República Dominicana tiene el talento, el clima de inversión y la visión para liderar este proceso en la región.