Repensar la Seguridad Social: una visión técnica y humana para la era digital
"En materia de salud, se debe concebir primero como un derecho, y no como un negocio."
Henri V. Hebrard
Con una trayectoria consolidada como economista, editorialista y asesor estratégico, Henri V. Hebrard se ha convertido en una de las voces más autorizadas y respetadas en el debate sobre el futuro de la seguridad social en la República Dominicana. Su análisis se distingue por una mirada integral que combina técnica económica, sensibilidad social y una profunda comprensión del contexto político, fiscal y demográfico del país.
En esta edición especial de Factor de Éxito, centrada en salud conectada y nuevas dinámicas del bienestar, Hebrard nos invita a repensar los pilares del sistema de pensiones y salud desde una perspectiva innovadora, realista y profundamente humana. A través de sus respuestas, identifica con precisión los riesgos de seguir tomando decisiones con una lógica cortoplacista y desarticulada, y propone en su lugar un modelo basado en tres ejes fundamentales: sostenibilidad financiera, justicia social y modernización tecnológica.
Su concepto de “pensión digna” —no menor al 60 % del salario de referencia, indexada a la inflación y con seguro médico garantizado— se articula con una propuesta de arquitectura mixta que combine capitalización individual, solidaridad estatal y participación del empleador. Además, defiende el uso estratégico de la tecnología y los datos para personalizar servicios, reducir la informalidad y mejorar la transparencia del sistema. Con firmeza, cuestiona la actual estructura de las ARS y plantea reformas como la capitación diferenciada por perfil de riesgo, para evitar que la rentabilidad se base únicamente en la composición de la cartera.
En una era donde salud y pensiones se entrelazan con tecnología y datos, ¿qué riesgos económicos observa si las decisiones sobre seguridad social se siguen tomando con una lógica política de corto plazo y no con base en estudios actuariales y análisis técnico?
Seguirían las distorsiones en materia de cobertura de salud, donde la no implementación de una capacitación diferenciada en función del nivel de riesgo de cada afiliado termina premiando a los que asumen menor nivel de riesgo con una cartera más concentrada en afiliados jóvenes y de preferencia de sexo masculino. La rentabilidad de las ARS no puede ser principalmente función de la composición de su cartera.
Desde su experiencia como economista, ¿cuál considera que debe ser el nuevo equilibrio financiero del sistema de pensiones para que este sea sostenible y garantice una pensión digna sin comprometer la estabilidad macroeconómica del país?
Primero se requiere urgentemente como punto básico acordar lo que entendamos como “Pensión Digna” que debe ser el único objetivo de un sistema de pensiones; y esto significa tres elementos:
i) El porcentaje del salario de referencia (probablemente no menor al 60%);
ii) Una indexación por inflación de esta pensión;
iii) Un seguro médico para el pensionado. Una vez acordado esto, entonces los estudios actuariales podrán definir el costo de cada elemento y ver que mejor manera perennizar el financiamiento de estos objetivos.

Ha señalado que una pensión digna debería rondar entre el 60 % y 75 % del salario de referencia. ¿Qué tipo de arquitectura financiera y fiscal permitiría alcanzar esa meta, especialmente considerando el envejecimiento poblacional y la informalidad laboral?
Definitivamente debería de pensarse en una arquitectura mixta donde una pensión básica sea garantizada de manera solidaria con las contribuciones de los asalariados y de los empleadores, más eventualmente una participación desde el presupuesto del Estado (o sea alimentada por los impuestos).
Es altamente probable que haya que subir entre 4 y 5 puntos los aportes obligatorios para que el sistema actual por capitalización permita acercarse a la meta de la pensión digna, e incentivar mucho más claramente los aportes voluntarios complementarios; en este sentido, estos aportes complementarios deberían ser los únicos en ser deducibles de la renta gravada para efecto del Impuesto sobre la Renta Personal.
ADAFP ha propuesto ajustes como el aumento progresivo de la edad de retiro y la incorporación de trabajadores independientes. ¿Qué impacto fiscal y social estima que tendrían estas medidas, y cómo deben ser implementadas para evitar efectos regresivos?
Los candentes debates sobre las reformas a las pensiones en Europa, y más especialmente en Francia, parecen indicar que el aumento progresivo de la edad de retiro no es la vía más justa y eficiente; más que la edad de retiro, el factor a tomar en cuenta debería ser la cantidad de meses cotizables que ha acumulado el candidato a pensionarse, ya que los perfiles de carrera son muy diferentes en función de los trabajos ejercidos; es muy común ver que los que ocupan oficios con alto grado de dureza son los que precisamente empezaron a trabajar mucho más temprano que los que por haber estudiado tienen oficios que se pueden seguir ejerciendo bien pasado los 65 años. Por lo que se entendería más atinado y más justoconsiderar los años de cotización al sistema más que la edad.
La salud en el retiro es un eje central del bienestar. ¿Cómo visualiza usted el vínculo entre pensión y acceso a servicios de salud dignos, y qué reformas al modelo de las ARS serían necesarias para lograr una cobertura real y sostenible para los pensionados?
En este caso, este seguro de salud para el pensionado debería de ser parcialmente subsidiado desde el Estado y permitir una capitación más alta para que las ARS vean el interés de estar cubriendo esta población.
En la propuesta de indexar las pensiones a la inflación, ¿qué escenarios económicos ha proyectado y qué tipo de instrumentos financieros o mecanismos regulatorios serían viables para garantizar esa protección sin desbalancear el sistema?
Lo ideal sería segregar los fondos de inversiones para especializar estas inversiones realizadas por la AFP (o desde el Estado) en instrumentos financieros especialmente diseñados. Dentro de estas opciones, los planes complementarios pudieran ser una buena opción.
Usted ha sido claro en que el sistema requiere ajustes en los aportes. ¿Cómo podría el Estado dominicano redistribuir mejor su rol como garante y empleador sin romper la lógica de capitalización individual, especialmente en el caso de empleados públicos y sectores vulnerables?
En el caso de tener que incrementar entre 4 o 5 puntos los aportes al sistema, debería ser igual el aporte del patrono privado al aporte que realizaría el Estado, del mismo modo que el aporte debería hacerse en igualdad de condición porcentual para el empleado. Quizás se pudiese tener un aporte mayor por parte del empleado en función de su nivel salarial con una tabla que permita unas tasas progresivas.
El uso de tecnología e inteligencia de datos puede ser clave para ampliar cobertura y eficiencia. ¿Qué rol le asigna a las plataformas digitales en la formalización de trabajadores independientes y en la transparencia de los fondos de pensiones y salud?
En la medida en la cual se vaya usando la tecnología ya disponible, y mañana una explotación sensata de la inteligencia artificial, se podrá tener un mejor conocimiento de la población cubierta y del estatus que debería de tener en cuanto a en cual régimen le corresponde estar realmente.Obvio que en el caso específico de la cobertura de salud el uso de la tecnología debe de mejorar considerablemente el actual sistema de capitación única y migrar rápidamente a la propuesta formulada por la SISALRIL (y contemplada en la misma Ley 87-01) de tener una capitación variable en función del perfil de riesgo de cada afiliado. Finalmente, al lograr bajar los actuales niveles de informalidad laboral, se obtendrán mayores ingresos para el sistema; es importante recordar que, hoy en día, de acuerdo con los datos más recientes del Banco Central, de cada 8 empleos en el sector privado, tan solo 3 son formales…
Uno de los retos es aumentar la confianza del ciudadano en las AFP y ARS. Desde un enfoque económico y comunicacional, ¿qué tipo de incentivos o métricas de desempeño podrían devolverle legitimidad al sistema ante la opinión pública?
Me parece obvio que han faltado educación y comunicación, lo que ha impedido construir la confianza entre los afiliados y el sistema mismo. La DIDA necesita ser reforzada, pero también las propias AFPs tienen que explicar mucho mejor los beneficios que están recibiendo los afiliados. A pesar de que las ARS y las AFP sean uno de los sectores más transparentes (se pueden consultar de manera detallada los informes y estados financieros mensuales), el público en general ignora el acceso a tan importantes cifras. \

Finalmente, ¿cuál sería su propuesta integral —desde una mirada técnica— para construir un sistema de seguridad social más justo, financieramente viable y adaptado a las nuevas dinámicas del trabajo, la longevidad y la salud digital?
Hay que volver a los objetivos iniciales de la Seguridad Social.
En materia de salud, se debe de concebir primero como un derecho, y no como un negocio. Es probable que lo mejor sería concentrarse en una cobertura universal básica que combine el desarrollo de una auténtica red de Unidades de Primera Atención para evitar que la gente tenga que ir a emergencias de clínicas y/o hospitales, y un seguro básico desde el SENASA, y que las coberturas adicionales estén aportadas por las ARS.
En materia de pensiones, hay que sincerar el costo de proyectarse hacia un sistema que realmente empiece a garantizar pensiones dignas.
Finalmente, hay que poder implementar la tercera columna de la Seguridad Social que es el seguro de desempleo, lo que plantea necesariamente sentarse a buscar una solución transitoria, y luego definitiva al tema de la cesantía,
No menos importante, será necesario fijarse como meta reducir a la mitad los actuales niveles de informalidad laboral.
La visión de Henri V. Hebrard no solo pone sobre la mesa cifras, escenarios y reformas posibles; también devuelve al centro del debate la noción de bienestar como derecho. Su liderazgo intelectual, nutrido por años de estudio, asesoría y participación activa en la vida económica del país, propone soluciones que trascienden tecnocracias y apuntan al corazón del propósito: construir un sistema de seguridad social que proteja la dignidad humana en todas sus etapas.
En tiempos donde la confianza en las instituciones se redefine, su mensaje es claro: es urgente volver a los principios fundacionales de la seguridad social, apoyarse en la inteligencia de los datos, y construir una arquitectura sostenible, justa y adaptada al siglo XXI. Desde Factor de Éxito, compartimos esta visión como un llamado a la acción para líderes, tomadores de decisión y ciudadanos que creen en un futuro más equitativo y humano.