Traducir cultura en ejecución sostenible
“La gestión del talento crea valor cuando se conecta con la estrategia y se mide en resultados”.
Ingrid García
En un entorno donde la productividad y la confianza del cliente dependen de la capacidad de ejecutar con consistencia, Crecer plantea una premisa clara: el capital humano no es un frente de soporte, sino una palanca directa de negocio. Bajo su liderazgo como Vicepresidente de Gestión del Talento, Comunicación Corporativa y Sostenibilidad, la organización impulsa una agenda centrada en alinear la estrategia, cultura y decisiones de gestión para sostener eficiencia, calidad de servicio y adaptación al cambio.
Esa visión se traduce en acciones concretas que fortalecen la organización desde adentro: impulsamos el desarrollo del liderazgo, elevamos capacidades clave y promovemos el bienestar integral como base del desempeño. Al mismo tiempo, consolidamos una comunicación que conecta a las personas con la estrategia y facilita su ejecución. En este enfoque, la experiencia del colaborador se gestiona con intención, como un habilitador directo de resultados y coherencia cultural. La cultura se sostiene en principios como confiabilidad, conexión, agilidad efectiva y templanza activa, junto a valores corporativos de transparencia, respeto, enfoque en el cliente e innovación.
En paralelo, Crecer asume que el aprendizaje es productividad. Iniciativas como la educación previsional y la formación continua elevan criterio, responsabilidad y calidad de decisiones, especialmente en un ecosistema que acompaña tanto el futuro de las personas (AFP Crecer) como momentos sensibles del presente (Seguros Crecer). Y ante la automatización, el marco es explícito: la tecnología debe amplificar el valor humano. La IA y la analítica se incorporan como habilitadores de eficiencia y escalabilidad, acompañado de la empatía, la escucha, el liderazgo cercano ni el sentido de propósito.
En un contexto donde el capital humano se posiciona como un motor directo de productividad, ¿cómo están alineando en Crecer la gestión del talento con los objetivos estratégicos del negocio y la generación de valor medible?
En Crecer entendemos que la gestión del talento solo es verdaderamente estratégica cuando logra conectar a las personas con la visión del negocio y traducir esa conexión en resultados. Por eso, desde nuestra Vicepresidencia de Gestión del Talento, Comunicación Corporativa y Sostenibilidad trabajamos con una misión clara: conectar el talento con la estrategia, generando valor.
Esto significa que la experiencia del colaborador no se gestiona de forma aislada, sino vinculada a la evolución del negocio, a la cultura, a la transformación organizacional y a la capacidad de responder con agilidad a un entorno cambiante. Hemos venido fortaleciendo aspectos como la definición de propósito y valores, el desarrollo de talento, la gestión del cambio, la comunicación interna y externa, la medición de la experiencia y el bienestar integral, porque sabemos que una organización crea más valor cuando las personas comprenden hacia dónde va, cómo contribuyen y qué capacidades deben desarrollar para avanzar juntas.
Más que administrar talento, estamos construyendo una organización con mayor coherencia, capacidad de ejecución y sostenibilidad, donde las personas inciden directamente en la productividad, la eficiencia y la calidad del servicio.
Desde su propósito de “te acompañamos en cada etapa de tu crecimiento hacia un futuro seguro”, ¿cómo se traduce esta visión en la cultura organizacional y en decisiones concretas que impactan el bienestar y desempeño de los colaboradores?
Nuestro propósito se vive primero hacia adentro, con nuestra gente, y desde ahí se proyecta hacia afuera: te acompañamos en cada etapa de tu crecimiento hacia un futuro seguro. En Crecer entendemos que ese acompañamiento implica generar las condiciones para que cada persona cuente con el conocimiento y la orientación que requiere para tomar decisiones con claridad, por lo que nuestra cultura promueve relaciones de confianza y entornos de trabajo donde cada colaborador se sienta valorado, escuchado y acompañado.
Esta visión se traduce en decisiones concretas que fortalecen el bienestar integral y el desarrollo de capacidades, asegurando coherencia entre lo que promovemos y lo que ejecutamos. De esta forma, la cultura se gestiona como una práctica activa que orienta la forma en que trabajamos, colaboramos y generamos valor de manera sostenible.
En la era de la inteligencia artificial y la automatización, ¿qué estrategias están implementando para preparar a su talento frente a los cambios del trabajo, y cómo equilibran la tecnología con una gestión humana auténtica?
Estamos abordando esta transformación desde una visión muy consciente: la tecnología debe amplificar el valor humano, no sustituirlo. En Crecer vemos la inteligencia artificial y la automatización como habilitadores de eficiencia, análisis y escalabilidad, pero entendemos que el verdadero diferencial sigue estando en la capacidad humana de interpretar, acompañar, liderar y generar confianza.
Por eso hemos impulsado iniciativas para fortalecer capacidades digitales, promover nuevas formas de aprendizaje y preparar a nuestros equipos para entornos de mayor cambio, automatización y toma de decisiones basadas en datos. Pero al mismo tiempo insistimos en preservar aquello que define nuestra cultura: cercanía, empatía, criterio, escucha y sentido de propósito.
El equilibrio está en avanzar con agilidad efectiva, sin perder la esencia. Es decir, incorporar tecnología con apertura e inteligencia, pero sosteniendo una gestión auténticamente humana, donde las personas sigan siendo el centro de la transformación.
Factores clave
- Conectar propósito, cultura y desempeño con métricas atadas a la estrategia.
- Impulsar el aprendizaje continuo para fortalecer el pensamiento crítico y acelerar productividad.
- Integrar tecnología para eficiencia y análisis, preservando cercanía y empatía.
- Alinear comunicación y gestión del cambio para sostener entrega de valor y resiliencia.
Cuando una cultura se traduce en decisiones y se mide con evidencia, se convierte en una ventaja operativa: fortalece la ejecución y protege la confianza. A futuro, Crecer seguirá consolidando una gestión de talento que combine datos y humanidad. Esa coherencia será clave para sostener crecimiento y calidad de servicio en entornos de mayor cambio.
