Impulsar una circularidad regenerativa con impacto medible

“Tetra Pak no solo mitiga impactos, sino que acelera la transición hacia sistemas regenerativos mediante innovación, inclusión social y gobernanza colaborativa.”

                                                                                                                                    Mónica Montes 

Con formación en ingeniería química por la Universidad Nacional de Colombia y una maestría en Regeneración y Desarrollo Sostenible por la Universidad de los Andes, Mónica Montes lidera en Tetra Pak la estrategia de “economía circular baja en carbono” para la región Andina. Desde esta posición ha contribuido a avances tangibles: reducción del 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en toda la cadena de valor desde 2019, 54 % en operaciones propias y 94 % de electricidad renovable en plantas. A esto se suman inversiones globales de 42 millones de euros en infraestructura de reciclaje y 100 millones de euros en innovación para envases de menor huella de carbono, así como la transformación de 4.990 toneladas de envases posconsumo en Colombia, beneficiando a decenas de miles de recicladores. En esta conversación, comparte cómo articular inversión, gobernanza, inclusión social y tecnología para avanzar hacia sistemas verdaderamente regenerativos, en línea con el enfoque de sostenibilidad de la edición.

¿Cómo articula Tetra Pak la visión de una “economía circular baja en carbono” con los retos actuales de la región Andina en materia de inversión sostenible, infraestructura de reciclaje y gobernanza de residuos?

La visión de Tetra Pak hacia una economía circular baja en carbono se materializa en acciones tangibles que responden a los desafíos tanto globales como a las necesidades específicas de la región. Partimos de una premisa clara: la industria de alimentos y bebidas genera cerca de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), y debe evolucionar para alimentar a una población creciente sin dejar una huella ambiental insostenible.

Desde Tetra Pak trabajamos para ofrecer soluciones de envasado, procesamiento y servicios que cumplen tres objetivos esenciales:

● Reducir el desperdicio de alimentos, asegurando que estos lleguen seguros y disponibles en cualquier lugar, incluso en zonas remotas de Colombia y la región Andina.
 ● Minimizar el impacto ambiental, mediante envases fabricados mayoritariamente con materias primas renovables y gestionadas de manera responsable, diseñados para ser reciclables y con una huella de carbono cada vez menor.
 ● Impulsar procesos de fabricación más sostenibles, eficientes y resilientes, que optimicen el uso de energía y agua en la industria.

Por su parte, en nuestro más reciente Informe de Sostenibilidad 2024, se muestran avances significativos: la reducción del 25 % en emisiones de GEI en toda la cadena de valor desde 2019 y 54 % en nuestras operaciones propias, con un 94 % de electricidad renovable en nuestras plantas. Además, mantenemos metas claras: reducir 46 % las emisiones para 2030 y llegar a cero emisiones netas en 2050.

Globalmente, se han destinado 42 millones de euros a infraestructura de recolección, clasificación y reciclaje y 100 millones de euros en I + D para envases con menor huella de carbono.

Particularmente en Colombia, estos esfuerzos se reflejan en la transformación de 4.990 toneladas de envases posconsumo equivalentes a 383 millones de envases. Una inversión de COP $3.500 millones destinados a robustecer la cadena de recolección y reciclaje, con un impacto directo sobre 16.380 recicladores y 19.000 de forma indirecta.

¿Cuáles son los retos de la región Andina y cómo se han enfrentado?

Infraestructura limitada: ante esta problemática, trabajamos en esquemas de coinversión público–privada, sumado a proyectos como Proplanet y EcoBins para crear mercados de materiales reciclados.
 ● Baja inversión sostenible: participamos en plataformas como Visión Circular ANDI y Red Reciclo (CEMPRE) para implementar responsabilidad extendida del productor (REP) y atraer financiamiento verde.
 ● Gobernanza fragmentada: promovemos mecanismos multiactor y trazabilidad digital como el proyecto ReSÍclamos Colombia, que opera en más de 600 municipios.

En conclusión, nuestra propuesta no se limita al diseño de envases sostenibles; integra inversión, innovación y colaboración para transformar los sistemas alimentarios y responder a los desafíos de la región Andina.

Desde su formación en regeneración y desarrollo sostenible, ¿qué principios considera esenciales para transformar las cadenas de valor de envases post–consumo hacia modelos que realmente generen impactos regenerativos y no solo mitigadores?

Desde la perspectiva de regeneración y desarrollo sostenible, la transformación de las cadenas de valor debe ir más allá de reducir impactos negativos (mitigación) y enfocarse en crear valor ambiental, social y económico positivo.

Los principios esenciales son:

Circularidad profunda: no basta con reciclar; se requiere diseñar envases y sistemas que mantengan los materiales en uso la mayor cantidad de tiempo posible, evitando la sobreextracción de recursos y reduciendo la presión sobre los ecosistemas.

Diseño para el reciclaje: todos los envases de Tetra Pak están hechos principalmente de cartón certificado FSC(R) y materiales renovables, con inversiones en I+D de 100 millones de euros para reducir la huella de carbono sin comprometer la seguridad alimentaria. Además, en 2024 promovimos la transformación de 4.990 toneladas de envases posconsumo mediante tecnologías como el hidropulpeo y proyectos como Proplanet (pulpa moldeada) y EcoBins (PolyAl inyectado).

Restauración de ecosistemas: es de suma importancia incorporar acciones que compensen y regeneren los recursos naturales utilizados, como proyectos de reforestación, protección de cuencas hídricas y biodiversidad.

Marco Approach to Nature: este marco define más de 20 objetivos medibles para detener la pérdida de biodiversidad y mejorar la seguridad hídrica.

Acciones globales: programas de reforestación vinculados a la cadena de suministro del cartón. Específicamente en la región Andina se pueden destacar alianzas con actores como la Embajada de Suecia y la FAO para proyectos que fortalezcan medios de vida sostenibles, como la Red Lechera del Cauca, una iniciativa que hoy beneficia a al menos 400 familias productoras de leche en esta región del país, a través del modelo Dairy Hub, una metodología —diseñada por Tetra Pak— que conecta a pequeños productores con procesadores industriales y les brinda capacitación y asistencia técnica para asegurar un suministro sostenible de leche de alta calidad. Esta misma iniciativa a nivel global ha apoyado a al menos 84.000 pequeños productores lecheros en 29 Dairy Hubs.

Inclusión socioeconómica: integrar a recicladores y comunidades vulnerables en la cadena de valor, asegurando condiciones dignas, capacitación y acceso a mercados. Esto convierte la economía circular en una herramienta de desarrollo social. En Colombia, al menos 315 organizaciones gestoras y 35.380 recicladores han sido beneficiados directa e indirectamente a través de proyectos como RecoLectores. Gracias a la alianza con la Fundación Grupo Familia y la cooperativa de recicladores Planeta Verde en Rionegro (Antioquia), se lograron recuperar, en 2024, 6.648 libros en las rutas de reciclaje, dotando bibliotecas comunitarias y fomentando el acceso a la lectura. Entre estas iniciativas también destaca ReSíclamos Colombia, un programa desarrollado junto a Eko Red que ha impulsado la recolección y el reciclaje de envases posconsumo de Tetra Pak en distintas ciudades del país, fortaleciendo la cadena de valor y ampliando las oportunidades para los recicladores.

Innovación sistémica: implementar tecnologías que reduzcan el consumo de agua y energía en toda la cadena, y que permitan la valorización total de los componentes del envase (cartón, polietileno, aluminio) en nuevas industrias.

Gobernanza colaborativa: crear plataformas multiactor (empresas, gobierno, academia, sociedad civil) para definir reglas claras, métricas comunes y mecanismos de responsabilidad extendida del productor (REP), asegurando trazabilidad y transparencia.

Educación y cambio cultural: promover hábitos de separación en la fuente, consumo responsable y disposición adecuada de los envases es fundamental para que la regeneración se convierta en un esfuerzo compartido entre productores, consumidores y el ecosistema de reciclaje. En línea con este propósito, Tetra Pak ha desarrollado la campaña Los Tres Pasos por el Planeta, una iniciativa que busca enseñar de manera clara y accesible cómo se debe disponer correctamente un envase para que pueda ser reciclado: vaciarlo, aplanarlo y depositarlo en el contenedor adecuado.

En un contexto donde la COP30 impulsa compromisos más estrictos para empresas y gobiernos, ¿cómo evalúa el rol de Tetra Pak en acelerar alianzas público–privadas que permitan cumplir metas climáticas y fortalecer la trazabilidad y transparencia del desempeño ambiental?

Tetra Pak asume un rol estratégico al integrar sostenibilidad en toda su cadena de valor, que abarca:

Upstream: abastecimiento responsable de materias primas renovables certificadas FSC(R) y reducción de extracción de recursos vírgenes.
 ● Own operations: diseño de envases y equipos con menor huella de carbono, producción eficiente y uso de 94 % de energía renovable en operaciones.
 ● Downstream: sistemas para recolección y reciclaje, trazabilidad del material posconsumo y soluciones tecnológicas para clientes.

A través de la participación de Tetra Pak en plataformas como Visión Circular de la ANDI y Red Reciclo (CEMPRE) impulsamos la economía circular y la implementación de esquemas REP, respaldados por inversiones globales de 42 millones de euros en infraestructura de reciclaje y 100 millones en I+D para envases de menor huella. Nuestro reporte FY24 demuestra transparencia con reducciones del 25 % en emisiones de la cadena de valor y del 54 % en operaciones propias, además de sistemas de monitoreo para asegurar trazabilidad junto a gobiernos y recicladores.

En el ámbito local, hemos invertido $17.000 millones en la última década para fortalecer la cadena de reciclaje, beneficiando a 35.380 recicladores a través de iniciativas con Ecobot, Grupo Familia, Ekored, la Embajada de Suecia y otros aliados. Paralelamente, desarrollamos tecnologías que reducen el consumo energético en fábricas de alimentos y envases más reciclables y renovables, claves para cumplir metas climáticas.

Tetra Pak no solo mitiga impactos, sino que acelera la transición hacia sistemas regenerativos mediante innovación, inclusión social y gobernanza colaborativa. Su enfoque de cadena de valor sostenible permite que cada etapa (desde el abastecimiento hasta el fin de vida del envase) contribuya a los compromisos climáticos globales y a la transparencia.

La recuperación y valorización de residuos exige coordinación entre múltiples actores. ¿Qué mecanismos de gobernanza considera más eficaces para alinear intereses entre recicladores, municipios, industria y consumidores, y cómo los está implementando Tetra Pak en la región Andina?

Para transformar la gestión de envases posconsumo hacia modelos regenerativos, los mecanismos de gobernanza deben ser colaborativos, transparentes y basados en responsabilidad compartida.

Uno de los puntos clave ha sido las plataformas multiactor. Desde Tetra Pak participamos activamente en espacios como CEMPRE, donde fuimos miembros fundadores; Red Reciclo, que articula la responsabilidad extendida del productor (REP) en Colombia, y Visión Circular de la ANDI, donde es posible construir reglas comunes, metas de circularidad y procesos que fortalezcan la formalización y el rol de los recicladores. Esta articulación ha permitido acelerar acuerdos con autoridades locales y avanzar en marcos que faciliten la adopción de modelos de economía circular en el país.

Otro eje clave es la responsabilidad extendida del productor (REP), que permite regular a los productores para asumir la gestión del ciclo completo del envase, incluyendo recolección y reciclaje. Por ende, Tetra Pak ha invertido $17.000 millones en la última década para fortalecer la cadena de reciclaje en Colombia.

La trazabilidad es igualmente esencial, ya que garantiza la transparencia y mide el impacto ambiental de las operaciones. Desde la compañía contamos con sistemas que monitorean la gestión posconsumo en más de 600 municipios del país, información que alimenta reportes como nuestro FY24. Sumado a esto, el cambio cultural es parte de la gobernanza. Programas en alianza con Ecobot y Cajitas con Valor, que promueven la correcta disposición de los envases y que tienen incentivos económicos y puntos en toda Colombia, o campañas educativas como Los Tres Pasos por el Planeta facilitan la separación en la fuente y el aumento de material recuperado.

La inversión en tecnología y capacidad instalada para la recolección y el reciclaje sigue siendo un desafío estructural en América Latina. ¿Qué modelos de financiamiento, coinversión o cooperación técnica ve más viables para escalar soluciones de economía circular con resultados medibles?

La inversión en tecnología y capacidad instalada para la recolección y el reciclaje sigue siendo un desafío estructural en América Latina. Para escalar soluciones de economía circular con resultados medibles, es indispensable combinar mecanismos financieros y de cooperación que fortalezcan la trazabilidad, la inclusión social y la eficiencia del sistema.

Un primer modelo clave es el financiamiento natural del sistema de recolección, que integra el precio de compra de los materiales, la tarifa de aprovechamiento, los pagos asociados a la responsabilidad extendida del productor y los incentivos al aprovechamiento. Para que este modelo funcione, es fundamental que estos recursos lleguen directamente al reciclador de oficio, reduciendo la pérdida de valor por intermediación, una de las barreras más críticas hoy.

También se requiere ampliar el acceso a líneas de crédito sostenibles. Buena parte de los actores de la cadena no son sujetos de crédito tradicional, por lo que las líneas verdes —con tasas preferenciales y acompañamiento técnico— pueden habilitar inversiones en infraestructura, digitalización y tecnología que de otro modo serían inalcanzables.

La coinversión público–privada es otro mecanismo viable para escalar soluciones: permite combinar recursos estatales y privados para desarrollar plantas de transformación, logística de recolección y plataformas de trazabilidad, con el beneficio adicional de asegurar métricas verificables y escalabilidad.

A esto se suma la cooperación técnica internacional, que facilita la transferencia de tecnología, la capacitación y la adopción de estándares globales en economía circular. Los organismos multilaterales cumplen un rol clave en acelerar estas capacidades.

Finalmente, instrumentos como bonos verdes o plataformas de impacto ofrecen alternativas de financiamiento vinculadas a resultados, como toneladas recicladas, reducción de emisiones o inclusión de recicladores. Tendencias recientes muestran que bancos regionales como el BID y la CAF están promoviendo activamente esquemas financieros orientados a infraestructura circular.

Tetra Pak ha impulsado proyectos que fortalecen la cadena de valor del reciclaje de envases. ¿Cuáles han sido los aprendizajes clave sobre cómo generar impacto social y económico en recicladores de oficio, y cómo estos aprendizajes se integran en la estrategia regional?

Descubrimos que la inclusión social y la formalización son esenciales para garantizar la estabilidad de los recicladores y mejorar la eficiencia del sistema. Cuando se fortalecen sus condiciones laborales y de bienestar, la cadena completa gana en calidad, volumen y trazabilidad. Por su parte, sin innovación en tecnologías de hidropulpeo, sistemas de clasificación o plataformas de trazabilidad digital la recolección no se convierte en verdadera valorización. Los datos son los que permiten medir impacto social y ambiental, atraer inversión y avanzar en metas climáticas.

Finalmente, la educación y el cambio cultural siguen siendo un pilar. Iniciativas orientadas a consumidores y comunidades facilitan la separación en la fuente y mejoran el flujo de material reciclable.

Estos aprendizajes se han integrado en la estrategia regional de Tetra Pak para acelerar sistemas de reciclaje más inclusivos, eficientes y con resultados verificables.

La transición hacia materiales y procesos de menor huella de carbono requiere innovación constante. ¿Qué avances tecnológicos, pilotos o capacidades emergentes identifica como determinantes para alcanzar envases más circulares y sistemas de recuperación más eficientes?

En primer lugar, el desarrollo de envases con menor huella de carbono avanza con la sustitución de polímeros de origen fósil por alternativas renovables —como los polímeros vegetales— y la reducción progresiva del contenido de aluminio. Tetra Pak ha destinado 100 millones de euros en I+D para acelerar estos desarrollos, garantizando que sigan cumpliendo los estándares de inocuidad alimentaria.

La segunda capacidad clave es la tecnología para la separación y valorización total de los componentes del envase. Sistemas avanzados de hidropulpeo permiten recuperar fibras, polietileno y aluminio para usos en construcción, mobiliario o papel. En Colombia, alianzas con iniciativas como Proplanet (pulpa moldeada) o EcoBins (inyección de PolyAl) ya están convirtiendo estos materiales en productos de alto valor. En paralelo, la industria está incorporando equipos y procesamientos más eficientes, que reducen consumo energético y optimizan el uso del agua en la producción de alimentos, contribuyendo a metas climáticas desde el origen.

A esto se suman los pilotos de economía circular urbana, que fortalecen rutas de recicladores de oficio, amplían la infraestructura de recolección voluntaria y demuestran modelos replicables de recuperación de material.

Mirando hacia el futuro, ¿qué alianzas estratégicas considera críticas para que la región Andina logre dar un salto cualitativo en circularidad —no solo recolectar más, sino regenerar ecosistemas, impulsar industria local y generar valor compartido en toda la cadena?

Actualmente, el sistema de recolección y reciclaje en Colombia se caracteriza por fragmentación, informalidad y falta de infraestructura. Para superar estas barreras y avanzar hacia una circularidad regenerativa, se requieren alianzas que integren financiamiento, tecnología, inclusión social y gobernanza colaborativa.

En Tetra Pak creemos que el trabajo conjunto con nuestros clientes y aliados es clave para generar valor a las comunidades, proteger el planeta y hacer que la industria de alimentos y bebidas sea más sostenible, eficiente y resiliente.

Factores críticos para el éxito:

Coherencia regulatoria: sin marcos normativos claros, las alianzas pierden efectividad. Con regulaciones armonizadas, es posible escalar infraestructura, atraer inversión y garantizar que la circularidad sea regenerativa, no solo mitigadora.

Alianzas estratégicas necesarias:

● Gobiernos nacionales y locales: para armonizar regulaciones sobre responsabilidad extendida del productor (REP), establecer incentivos fiscales y definir estándares de reciclabilidad.
Industria y gremios (ANDI, CEMPRE): para crear métricas comunes y esquemas sólidos de responsabilidad extendida del productor.
Cooperación internacional (CAF, BID, Ellen MacArthur Foundation): para transferir tecnología, compartir buenas prácticas y financiar proyectos bajo marcos regulatorios claros.
Academia y sociedad civil: para generar evidencia, monitoreo independiente y promover innovación social.
Consumidores: su responsabilidad es fundamental. Sin participación activa en separación en la fuente y retorno de envases, los sistemas pierden eficiencia y no se logra el impacto regenerativo. Así como contar con las herramientas de fiscalización para garantizar que efectivamente lo hagan.

El salto cualitativo hacia la circularidad en la región Andina depende de alianzas multiactor con coherencia regulatoria, inversión sostenible y compromiso ciudadano, para pasar de reciclar más a regenerar ecosistemas, impulsar industria local y crear valor compartido en toda la cadena.

Factores clave

  • Reducción del 25 % de emisiones de GEI en la cadena de valor y 54 % en operaciones propias desde 2019, con 94 % de electricidad renovable en plantas y metas de cero emisiones netas a 2050.
  • Inversión global de 42 millones de euros en infraestructura de reciclaje y 100 millones de euros en I+D para envases de menor huella de carbono, junto con la transformación de 4.990 toneladas de envases posconsumo en Colombia.
  • Fortalecimiento de más de 35.000 recicladores y 315 organizaciones gestoras mediante REP, coinversión, trazabilidad en más de 600 municipios y programas como RecoLectores, ReSíclamos Colombia y alianzas con Ecobot y Grupo Familia.
  • Implementación de tecnologías de hidropulpeo, valorización de PolyAl, modelos Dairy Hub y campañas de educación como Los Tres Pasos por el Planeta, integrando regeneración ambiental, inclusión social y competitividad industrial.

La experiencia de Mónica Montes muestra cómo una estrategia de sostenibilidad sólida puede traducirse en métricas concretas, impacto social y creación de valor para toda la cadena de alimentos y bebidas. Al articular inversión, tecnología, gobernanza y educación, Tetra Pak contribuye a que la economía circular deje de ser un eslogan y se convierta en un sistema que formaliza recicladores, impulsa nuevas industrias y protege ecosistemas. El futuro pasa por alianzas multiactor que eleven la ambición: de reciclar más a regenerar más, y de cumplir metas climáticas a construir resiliencia y bienestar compartido para las próximas generaciones.