Elsa María Ramírez Toca | Transforma marcas con estrategia, datos y visión de impacto
Elsa Ramírez, Regional Senior Marketing & Communications Manager en Hyatt Inclusive Collection para República Dominicana, es una ejecutiva con más de 20 años de experiencia en turismo, hospitalidad y consumo masivo. Ha liderado proyectos estratégicos como el posicionamiento de Miches como nuevo destino de lujo y el lanzamiento de campañas icónicas que fortalecieron la conexión emocional con los consumidores y la visibilidad internacional de la marca. En esta entrevista comparte cómo la integración de datos, propósito y narrativa cultural ha permitido transformar aperturas hoteleras en proyectos país, consolidando a Hyatt como un actor que impulsa desarrollo responsable y posicionamiento global desde el Caribe.
Describa un desafío significativo en su área y explique qué decisión marcó la diferencia para superarlo. ¿Qué cambió a raíz de esa decisión?
Uno de los desafíos más significativos fue ser parte del maravilloso equipo que tuvo la responsabilidad de posicionar a Miches como un nuevo destino de lujo creíble y deseable, tanto para el mercado como para los propios actores de la industria, al mismo tiempo que liderábamos una inauguración de escala histórica para Hyatt en República Dominicana. No se trataba solo de abrir dos hoteles, sino de introducir un territorio nuevo en el mapa turístico del Caribe, con altos estándares de lujo, sostenibilidad y desarrollo social.
La decisión que marcó la diferencia fue abordar la inauguración como un proyecto país, no solo como un lanzamiento hotelero. Apostamos por una narrativa integral que conectara inversión, impacto económico, empleo, sostenibilidad y comunidad, trabajando de forma coordinada con un equipo extraordinario, autoridades gubernamentales, inversionistas y medios. Logramos enviar un mensaje claro de confianza, visión y respaldo institucional.
A partir de esa decisión, cambió la conversación: Miches dejó de percibirse como un destino emergente para convertirse en una apuesta real de clase mundial. Hyatt no solo consolidó su liderazgo regional, sino que se posicionó como un actor que transforma destinos de manera responsable. Para mí, fue la confirmación de que cuando el marketing se alinea con propósito, visión estratégica y trabajo en equipo, el impacto trasciende la marca y deja huella en el desarrollo del país.
¿Cómo ha utilizado datos, analítica o tecnología (incluyendo IA si aplica) para mejorar el desempeño de sus estrategias?
He integrado el uso de datos y analítica como eje central de la toma de decisiones, no como un complemento. En un entorno tan competitivo como el turismo, entender el comportamiento real del consumidor —antes, durante y después del viaje— marca la diferencia entre visibilidad y relevancia.
Un ejemplo concreto fue la optimización de las estrategias de lanzamiento y posicionamiento de Secrets y Dreams Playa Esmeralda en Miches. Al tratarse de un destino emergente, utilizamos analítica avanzada de audiencias, patrones de búsqueda, performance de contenido digital y data de conversión del canal directo para identificar mercados prioritarios, momentos clave de decisión y mensajes con mayor tracción emocional. Esto nos permitió ajustar en tiempo real la narrativa, los formatos y la inversión, alineando marketing, PR y ventas bajo una misma lectura de datos.
Adicionalmente, incorporamos herramientas de automatización y análisis predictivo, así como soluciones basadas en IA para monitoreo de reputación, escucha social y optimización de contenidos, lo que nos permitió anticipar tendencias, detectar oportunidades de amplificación y reaccionar con agilidad ante la conversación del mercado.
El impacto fue tangible: mayor eficiencia en la inversión, aceleración del awareness en mercados clave, fortalecimiento del canal directo y una conversación orgánica más consistente en torno al destino y a las marcas. Más allá de los resultados, el mayor cambio fue cultural: pasamos de ejecutar campañas a orquestar decisiones informadas, donde la creatividad se potencia con datos y la tecnología se convierte en un habilitador estratégico del crecimiento.
¿Qué tendencias considera que marcarán el rumbo del marketing y la comunicación en Centroamérica y el Caribe en 2026–2027?
Entre 2026 y 2027, el marketing y la comunicación en Centroamérica y el Caribe estarán marcados por una evolución clara: menos volumen, más relevancia; menos discurso, más experiencia. Veo cinco tendencias que definirán el rumbo de la región.
Primero, la hiperlocalización estratégica. Las marcas que ganen no serán las que repliquen campañas globales, sino las que entiendan los códigos culturales, sociales y emocionales de cada mercado. En una región tan diversa, la conexión real con la audiencia exige narrativas locales con ejecución regional inteligente.
Segundo, la integración profunda de datos e inteligencia artificial. La IA dejará de ser una herramienta experimental para convertirse en un habilitador cotidiano: desde la personalización de mensajes y optimización de contenidos, hasta la predicción de demanda y la gestión de reputación en tiempo real. Esto permitirá decisiones más ágiles, eficientes y centradas en el negocio.
Tercero, el marketing de experiencias con impacto medible. Los consumidores buscan vivencias memorables, pero las marcas necesitarán demostrar retorno: experiencias diseñadas con propósito, amplificación orgánica y métricas claras que conecten emoción con resultados.
Cuarto, la credibilidad como nuevo lujo. Transparencia, sostenibilidad y coherencia dejarán de ser diferenciales para convertirse en requisitos. En turismo, especialmente, la forma en que una marca impacta positivamente a las comunidades y al entorno será tan relevante como el producto que ofrece.
Finalmente, el liderazgo de marca desde las personas. Voceros auténticos, ejecutivos visibles y equipos con voz propia fortalecerán la confianza. La comunicación corporativa evolucionará hacia un modelo más humano, donde la reputación se construye desde adentro hacia afuera.
En síntesis, el futuro del marketing en la región no será solo tecnológico ni creativo: será estratégico, humano y profundamente conectado con la realidad local y global, combinando datos, cultura y propósito para generar valor sostenible.